FUGA EN FACEBOOK

03/04/2018

El escándalo de la fuga masiva de datos personales de usuarios de Facebook marca un antecedente mediático: Un antes y un después para las políticas de privacidad y seguridad que establecen las redes sociales.

Para contextualizar la crisis, se debe mencionar a la agencia Cambridge Analytica, dedicada a la recopilación de datos y la comunicación estratégica. Esta compañía fue la que adquirió la información personal de 50 millones de usuarios, en un principio, para asesorar a la campaña política de Donald Trump. Pero también, Christoper Wylie, ex trabajador de la agencia, denunció que se había influenciado en la elección para el Brexit en el referéndum del 2016 en el Reino Unido.

Como consecuencia directa, Facebook y Mark Zuckerberg, creador y Director Ejecutivo de la red social, han recibido una presión mediática y civil que ha puesto en juego la confianza de la plataforma social más popular de la última década. Hasta el momento, la Unión Europea (UE) ha puesto un ultimátum de 15 días para que Facebook de su versión de lo sucedido. Además, la UE ya está tomando cartas en el asunto y plantean la idea de subir los impuestos a estas empresas. Zuckerberg ya agendó compadecer ante los congresistas de Estados Unidos, pero al parlamento británico y a la UE solo ha entregado negativas.

Los norteamericanos, últimos afectados en esta fuga masiva de datos, han comenzado el proceso de querella contra la red social y la agencia. A esto se le suma la campaña que se viralizó por otras redes y que pide a los usuarios no utilizar Facebook y eliminar sus cuentas con el hashtag #DeleteFacebook (#EliminaFacebook). Elon Musk, inventor y creador de SpaceX y Tesla, acabó con los perfiles de Facebook de estas empresas mencionadas y con su cuenta personal.

La respuesta ante la crisis

Más de 60.000 millones de dólares es lo que perdió la empresa en los primeros días luego de conocerse el caso, siendo la mayor pérdida en cuatro años para Facebook Inc. Para quienes aún desconocen el peso real de esta situación, es difícil de comprender cómo algo ocurrido en el mundo digital tiene tanta repercusión. 

En principio debemos entender que lo que se fugó en este caso son datos reales, información recopilada por Facebook y que caracteriza el perfil digital de los usuarios. En otras palabras, esos 50 millones de datos son un cúmulo de información que habla de los gustos, tendencias, edad, sexo, amistades, entre otras cosas.

Las redes sociales utilizan estos datos como su moneda de cambio. Facebook, Youtube, Twitter, etc. dan sus servicios de manera gratuita, pero lo intercambian con la información que tú le entregas para pertenecer a estas redes sociales. Estos datos se entregan a empresas con el objetivo de que obtengan beneficios comerciales, tales como conocer el comportamiento de posibles consumidores. Esta es una práctica normal, ya que la información nunca está ligada directamente con el sujeto, como si sucedió en el caso de Cambridge Analytica.

¿Es posible volver a confiar en las redes sociales? Diferentes personalidades y compañías han seguido borrando sus perfiles de Facebook y la empresa se vio obligada a simplificar los pasos para configurar su política de privacidadLa crisis atenta contra la existencia de la red social, tan solo queda esperar a su respuesta.

 

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Cristian Roa:

Cristian Roa, estudiante de Periodismo UDP. Es parte del actual equipo de colaboradores de Redacción Digital y Vergara 240.

José Miguel Tapia:

José Miguel Tapia, estudiante de Periodismo UDP. Es parte del actual equipo de colaboradores de Redacción Digital y Vergara 240.