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La cuerpa de Shane Cienfuegos
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La cuerpa de Shane Cienfuegos

Perfil de Shane Cienfuegos y su camino en la búsqueda de su identidad política y de género.

Por Ariadna Rodríguez Paniagua

28 Enero 2020

Nació con el nombre legal de Francisco Javier Gomez Cortés, que después cambió y decidió ser Shane Águila Cienfuegos Cortés. Se identifica políticamente como trans no binario y travesti de corazón, por lo que en su día a día usa el lenguaje no binario. Es una persona intersexual —según la biología, es alguien que presenta conjuntamente caracteres sexuales femeninos y masculinos— , de lo cual se enteró recién en el 2018. Se siente representada con la anormalidad, debido a las vivencias de discriminación en su infancia. Pero estas no le detuvieron para perseguir la persona que es hoy en día y le hace feliz. Activista desde sus tempranos quince años, lo que le ha llevado a tener grandes logros personales y políticos.

Un jueves a las cuatro de la tarde, Shane (26) se encuentra en su hábitat natural, irradiando alegría con grandes risotadas. En un círculo de aproximadamente quince personas, con la bandera no binaria en medio, hablan de sus preocupaciones como individuos no binarios, algunos van aportando con sus vivencias y otros sobre cómo quieren llevar a cabo su aporte en la comunidad LGBTI+. Este es un espacio que se ha formado gracias al Colectivo Neutres, fundado por Cienfuegos quien se encuentra liderando la conversación. El activismo en la vida de Shane se ha convertido en un trabajo más, que ha tomado gran parte de su tiempo y dedicación.

Soy el proceso de una lucha histórica de lo travesti y lo trans. Para que exista une Shane, murieron muchas compañeras que pavimentaron el camino y quizás pueda trotar en él o también puede que yo pavimente el camino para que otros corran. Ninguna experiencia vale más que la otra, todas son válidas

Además de tener un rol importante en la comunidad LGBTI+, hasta el pasado 3 de noviembre del 2019 era feriante en un puesto del persa Los Morros en la comuna de El Bosque donde vendía jugos naturales. Agrega que era “la travesti de la feria” y lo reivindica, porque “es un espacio político que usualmente ha estado dominado por hombres”. Desde que tiene memoria trabajaba ahí, junto a su madre.

Se crió en el “seno de la diversidad”, según describe, ya que su madre bisexual —quien prefiere mantener su identidad en privado— vive hace diez años junto a su pareja, a quien considera su segunda mamá. Sin embargo, cuenta que en los años de la juventud de su madre, era una mujer no heterosexual en el clóset, “porque la diversidad sexual era algo totalmente tapado. Mi madre no era libre en ese sentido”, afirma. Su padre biológico no fue una figura presente en su vida debido a que su madre tomó la decisión de alejarse de él, “lo quería para la cama”, dice. Actualmente Shane vive en la comuna de San Bernardo junto a Leonel, “su acompañante de vida”, quien es trans masculino y quien coordina el área de salud en la Organización Trans Diversidades (OTD).

El amor entre estas dos personas a pesar de ser reciente — hace más o menos un año — , ha crecido enormemente, dicen. Leonel describe su relación como “algo muy pasional, que nos puede llevar a amarnos y odiarnos el mismo día o a debatir de forma álgida sobre la filosofía o sociología, también temáticas LGBTI+ o algún constructo social que nos guste tensar. Nos complementamos bastante. Podemos ser muy parecides y opuestes a la vez. Para mi estar con Shane es tener une compañere para compartir la vida en libertad de muchas de las convenciones sociales que nos oprimen cotidianamente, con quien disfrutar de los buenos momentos y apoyarnos en los más difíciles”.

Durante gran parte de su vida, Shane era la travesti para tu entorno social, ya que “era el castigo social que me pusieron cuando caminaba por las calles”, afirma. Explica que en ese entonces no era trans no binario, porque esas son categorías sociales contemporáneas que no existían en ese entonces. Sin embargo, Cienfuegos ha reivindicado este significado y lo transformó en su performatividad y se identifica como tal. “Soy el proceso de una lucha histórica de lo travesti y lo trans. Para que exista une Shane, murieron muchas compañeras que pavimentaron el camino y quizás pueda trotar en él o también puede que yo pavimente el camino para que otros corran. Ninguna experiencia vale más que la otra, todas son válidas”, afirma.

La respuesta

En la infancia y adolescencia, Cienfuegos vivió una gran insatisfacción con las etiquetas, “sentía que mi cuerpa no habitaba el mundo”, relata. Explica que tuvo un proceso de reflexión crítico a partir de lo que era su corporalidad y el género. “Pasé por varias orientaciones sexuales, me definí como gay, lesbiana y pansexual siendo travesti, pero nada me satisfacía, pero llegué a lo trans y me sentía mucho más cómode”, relata.

¿Cómo descubriste que eres intersexual?

— Todo empezó porque me empecé a llenar de granos en el cuerpo y nunca había tenido. Fui al dermatólogo y me dio unas pastillas llamadas espironolactona, la cual bloquea la testosterona y ayuda a la elastina del cuerpo porque produce estrógeno y se puede generar mejor piel. Le medique me explicó que uno de los efectos secundarios es la pérdida de la capacidad de erección y crecimiento de los pechos. Tras consumir el medicamento, me empezó a gustar las transformaciones corporales que tuve y decidí consumir estrógeno. Fue cuando al tercer mes de tomar Primaquín empecé a tener unos dolores terribles en la zona del vientre, hasta que un día me llegó la regla de forma uretral y anal, fue terrible porque en el minuto pensé que tenía hemorroides o cáncer. Me duró cuatro días, pero no quería ir al medique. Después, pasó lo mismo el segundo mes y me voy dando cuenta que se repiten fechas. Finalmente, mi acompañante me dijo que fuera a la clínica y la matrona que me atendió me dice: «Hay algo raro ahí, veo unos elementos que no debieran estar, puede ser unos tumores». Me asusté muchísimo. Posteriormente, me hice una ecografía en zona blanda y la tecnóloga médica mientras veía el examen estaba con una cara totalmente de sorpresa e intriga, al verla así pensé: “Conchatumadre, no me salvo. Me va a dar un cáncer». La doctora para no dar ningún diagnóstico final me hizo otras ecografías en la zona testicular, pélvica y lateral. Con varios doctores llegaron a la conclusión de mi condición y me entregaron un papel donde decía: “Intersexual”. Entonces, tengo la mitad de un útero que se ha ido regenerando debido a las pastillas y estaba empezando a operar un óvulo, además tengo un ovotestis.

Mientras busca el documento en su celular en donde aparece el diagnóstico que le fue entregado en 2018, cuenta que fue una experiencia muy impactante. “Llegué al doctore con dolores y me fui con un útero a la casa”, afirma. También menciona que saber en concreto esto fue liberador, se decía a sí mismo: “¡Esto era!”. Fue la respuesta a todas sus dudas y logró entender muchas cosas de la historia de su vida, según comenta.

Leonel fue la persona principal que incentivó y motivó a Shane a investigar sobre lo que estaba viviendo e ir al doctor. “Cuando empezamos nuestra relación con Shane, me di cuenta casi de inmediato que lo biológico sensorial excedía los constructos de macho y hembra. Por una parte, me gustó más allá de un ser a amar y explorar, pero en un segundo tiempo me preocupó, ya que había temas médicos de por medio en los que es necesario estar en conocimiento y Shane no lo estaba, porque le habían ocultado que era intersexual y que había sido intervenido sin su consentimiento. Así que estuvimos algunos meses investigando y luego viendo de forma muy autogestionada los exámenes médicos necesarios, para llegar a un diagnóstico”, relata Leonel.

«¿Quiero ser un hombre rudo, pegarle a las mujeres, oler a copete y ser machista?», se preguntó Shane cuando estaba en el colegio.

Sangre y cadenas

Shane se destaca por ser una persona muy académica en su forma de expresarse y su formalidad para dar a entender su punto de vista. Se licenció como Técnico en Trabajo Social en el Instituto Profesional AIEP y posteriormente obtuvo el título profesional de la misma carrera en la Universidad Andrés Bello. Actualmente, se encuentra realizando una Maestría en Estudios de Género y Cultura mención Ciencias Sociales en la Universidad de Chile, debido a que ganó la beca Sylff. “Soy la primera persona trans en Chile en obtener esta beca. Me siento muy orgullose en ese sentido, porque es algo que tenemos que reclamar, debido a la violencia estructural que sitúan nuestras cuerpas en el territorio nacional como en el internacional”, agrega Shane Cienfuegos.

Su etapa escolar básica la vivió en la Escuela Básica Paul Harris El Bosque, la recuerda con mucho dolor y tristeza, fue un periodo donde vivió la discriminación por no ser ordinario y común como sus demás compañeros, por ser “una persona rara, que no encajaba”. Dadas estas experiencias, Shane dedicó gran parte de su tiempo a leer y estudiar y así entender su entorno y lo que le pasaba internamente.

— A los diez años ya sabía de sociología y psicología. Resulta que ahí empecé a mirar los círculos de violencia que estaban alrededor mío. Vi las actitudes femeninas y masculinas, me dije que no quería eso a muy temprana edad, a los trece o catorce años (año 2006), por lo que me desligué del género.

¿Qué imágenes te recuerdan al colegio?

— Sangre y cadenas. Me acuerdo que en una oportunidad estaba en la cancha del colegio y me quedé mirando el baño de los hombres y las mujeres. Me pregunté a sí mismo: «¿Quiero ser un hombre rudo, pegarle a las mujeres, oler a copete y ser machista?». Porque esa era la construcción de género con la que me crié y creo que con la visión que tuvimos todes, más allá de amar a nuestros padres con el complejo de Edipo. O por el otro lado pensé: «¿Quiero ser mujer, sumisa, servicial y oler a Avon?». Concluí que no quería ser ninguno. Siempre me gustó el baño de les profesores, ya que entraban hombres y mujeres, esa tercera puerta era mi categoría.

Pero no le quedaba otra que entrar al baño de los hombres. En varias oportunidades, después de las clases de educación física, sus propios compañeros lo intentaron violar. “Eran muy reprimidos sexualmente, personas muy violentas e hijes de narcos”, dice. Las pocas ocasiones que no lo agredían físicamente eran cuando ganaba en los campeonatos de ajedrez en representación del colegio, debido a que los profesores les pedían que no lo hicieran. “Una vez no fui a una competencia y cuando llegué al colegio, mis compañeros estaban esperando a la puerta de la sala, me tomaron la mano y me la pusieron entre el marco de la puerta, me reventaron tres dedos. Mientras los profesores miraban y no hacían nada”, relata.

La violencia verbal que vivió no fue solamente por parte de sus compañeros, sino también por la profesora de biología. Recuerda que un día la docente explicaba que los hombres y las mujeres se hicieron para procrear, ya que “eso era lo normal”. Una niña preguntó: “¿Qué es mi compañero Francisco?”, a lo que la profesora le responde: “Es que él no es una persona normal”. “Ahí fue cuando se validó la violencia, las sacadas de chucha y violaciones de carácter colectivo”, menciona Shane. Agrega que esas clases eran un espacio muy desagradable.

A pesar de las atrocidades, existía la psicopedagoga a la cual la recuerda como una persona mística y de las pocas que le dio amor en el colegio, pero nunca supo su nombre. Ella lo acogió y le dio un refugio. Iba a su oficina dos a tres veces a la semana a terapia, justamente en las sesiones de biología. “Me salvó de ese espacio”, afirma. Tenían una dinámica en donde Shane elegía el libro que quisiera, generalmente académico, y después la psicopedagoga escogía otros, usualmente infantiles, como Pocahontas, Pinocho o Principito. “Con los años entendí que ella lo que estaba haciendo era devolverme mi infancia, porque no la tuve. Me emociono cuando pienso esto”, relata.

— No me siento una cuerpa privilegiada en la academia, ya que leer de tan joven, fue un proceso para justificar la violencia que vivía. Es terrible entender que lo que sucede es por una violencia estructural y que sientes que tienes que sufrirlo, porque está explicado.

¿Cómo fue el paso para identificarte como un cuerpo trans no binario desde niño hasta ahora?

— Lo que pasa es que tuve la convicción de que no era ni hombre, ni mujer y esas cosas desde pequeñe las supe, porque entendía la construcción del género. Tuve una argumentación y quizás mi deconstrucción es diferente porque he problematizado otras cosas. Lo viví en una época de tortura, por eso siento que para mí, desde mí experiencia, lo no binarie no es una identidad de género, es una identidad política y contestataria al orden sexo-género, que es binario, machista y patriarcal. Ser trans me salvó la vida, porque fue posicionarse como categoría en contra a este ordenamiento establecido del género desde lo no binarie. Por otra parte, ser intersexual fue colocarme en el territorio chileno desde la cuerpa, porque es político.

¿Qué piensas del estallido social y la ley de identidad de género?

— La ley de identidad de género fue mutilada por la oposición en su revisión, tramitación e implementación es un avance grande para los derechos de las personas trans, pero esta dificulta el proceso a les niñes y adolescentes trans para acceder a un derecho tan importante como lo es el derecho a la identidad. Ahora bien también hace falta precisar que la ley no contempla nada más que cambio de nombre y género registral, por lo que no garantiza reconocimiento y reparación para quienes hemos sufrido violencia histórica por parte del Estado. También hay que precisar que la ley de identidad de género no permite el registro de personas con género no binario, vulnerando nuestre derecho a la identidad de nuevo. La comunidad no binaria está olvidada no tan solo por el Estado, sino también por las mismas organizaciones LGBTIQ+ al no nombrarnos en las mesas técnicas de creación de políticas públicas. Es lamentable pero es un hecho que he visto a través de los años que llevo haciendo activismo. Afortunadamente en la actualidad existen organizaciones que abogan por nuestres derechos, como OTD, Colectiva Transforma y Colectiva Neutres, no me refiero a otras, porque en sus argumentaciones con el Estado, prefieren mirar a otro lado y no nombrarnos o llamarnos. La lucha debe ser interseccional y no binaria, sino ¿pa’qué?

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