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Cebra: el secreto mejor guardado de la música urbana
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Cebra: el secreto mejor guardado de la música urbana

Cree en la reencarnación. Dice que antes fue Violeta Parra y, mucho antes, San Pablo. Pero en esta vida es Denise Eichin, más conocida como Cebra. Si uno nunca ha escuchado hablar de ella, es porque así lo ha querido. Es considerada una de las mentes maestras detrás de los mejores artistas del género urbano: Pablo Chill-E, Fran C, Loyaltty y Julianno Sosa, entre otros. Desbordante y excéntrica, en poco tiempo se convirtió en un símbolo creativo por quien los artistas esperan años para producir música nueva. Esta es su historia. O lo que ella quiere que se sepa.

Por Ximena González y Michelle Ponce | Ilustración: Violeta Irarrázabal

24 de Noviembre de 2025

Cebra enfrentaba su peor escenario. El “Así Somos Fest”, un evento que había creado para recaudar fondos para los damnificados del megaincendio en la Región de Valparaíso, se cancelaba a solo días de su estreno. El motivo la desconcertó: no se vendieron las entradas suficientes. Pero no sintió frustración. Sintió rabia. Hoy, un año después, dice que estaba decepcionada por la poca motivación de los artistas que se iban a presentar esa jornada en el Estadio Nacional. “Ese mismo día comencé a boxear. Necesitaba poder botar todo”, recuerda.

Desde entonces, entrenó cada tarde junto al cantante Julianno Sosa. En uno de sus encuentros en el ring, se le ocurrió una idea: ¿Y si la próxima apuesta no era un festival, sino una velada de boxeo con el artista como protagonista? Con apenas un mes para organizarse, se lanzó a producir el evento.

—Si estoy pasando por un mal momento y no sé cómo canalizarlo, voy a buscar la disciplina para expresar esa mierda. Porque es mi única forma de escape. Eso es ser un artista —afirma con convicción.

Así, el sábado 14 de diciembre del año pasado, a las seis de la mañana, Cebra salió de su departamento en Providencia. Todavía no amanecía cuando caminó rumbo al Estadio Nacional junto a Ana Leighton, su mejor amiga y mano derecha en Cebra Entertainment, la productora que fundó hace tres años.

Ingresó a la cancha donde se realizaría el evento y caminó en círculos sobre las alfombras con el nombre de su empresa. Aunque aún faltaban 12 horas, quería asegurarse de que todo marchara bien.

La velada de boxeo, a la que llamó Sosa Mafia, fue transmitida por TNT Sports, y en los entretiempos se presentaron artistas como Polimá WestCoast, Jere Klein y Fran C, quienes ya habían trabajado con ella. Esa noche, todos recibieron golpes en el ring. Menos Cebra.

NIKITA

Denise Eichin es su verdadero nombre. Habla lento. Sus respuestas son firmes, aunque evita mirar a los ojos. Está sentada en la oficina de su productora, ubicada en Providencia. Viste una polera ancha que le llega hasta los muslos. Toda su ropa es negra, salvo los calcetines blancos que asoman de sus chalas Nike. Su pelo oscuro y largo lo peina en una cola desordenada, deja a la vista sus orejas levemente rasgadas por el uso de expansiones, aunque hoy se decidió por unas finas argollas doradas. Bajo la ropa, su piel pálida está cubierta de tatuajes: líneas y figuras que perpetúan su parecido a una cebra.

Con una sonrisa que brilla por los diamantes (grills) que se puso en los dientes, bromea:

—Las cebras están rayadas como yo. Literal y metafóricamente.

Mientras lo dice, lentamente, casi de forma teatral, mueve su mano derecha hasta la altura de la cabeza y, con el dedo índice, golpea dos veces su sien.

Aunque hoy Denise ha encontrado un nuevo sentido a su nombre artístico, el origen de este se remonta a 2006. Cuenta que estudiaba en el colegio Presidente Eduardo Frei Montalva de Ñuñoa cuando, en plena Revolución Pingüina, fue tomado por los estudiantes. Dice que ella lideró esa toma. Por entonces, vestía un polerón de estampado animal, con rayas blancas y negras, y así comenzó a ser llamada “Cebra” por sus compañeros.

Fue el único establecimiento de enseñanza básica de la Región Metropolitana en plegarse al movimiento. Aunque no hay registros en prensa ni en el colegio que respalden su historia, lo que importa es que desde ese momento se sintió diferente; en sus palabras: como una líder. Una Cebra entre pingüinos.

Dos décadas después, aún conserva este apodo. Pareciera ser lo único que ha permanecido con ella. La motivan los cambios, tanto así que asegura tener más de una personalidad:

—Así como Eminem es Slim Shady cuando es irreverente, y es Marshall Mathers cuando está más sensible y muestra interés por los temas sociales, yo soy Nikita Slava: una espía rusa, de mente fría y apática, especialmente con los hombres, a los que siempre les hago cara. Ella es indestructible.

Aunque afirma que ya no necesita que Nikita aparezca.

Cuenta que sus padres la llamaban así en su infancia cuando se portaba mal. Y, aunque ni ella se lo explica, asegura que este alter ego tiene “el don de hablar ruso fluido”, pese a que no sabe una palabra en ese idioma.

No es la única identidad que ha creado en su vida. Cebra inventa alter egos para cada uno de los artistas con los que ha trabajado y convierte esos nombres en los títulos de sus álbumes. Uno de los más famosos es el Duende Verde, de Pablo Chill-E, a quien compara con Felipe Avello o Charly García por su carácter impredecible y disruptivo.

Carátula del álbum Duende Verde, de Pablo Chill-E.

Para Cebra, separar al artista de la persona real es un ejercicio vital, especialmente en el caso de las mujeres de la industria musical.

Siempre debe haber una vulnerable y una hija de puta. Y hay que saber separar a las dos. En este sistema, mostrar tus debilidades significa que los demás se aprovechen de ti —sentencia.

Por eso, dice, Nikita ha sido por años su escudo protector. Ella misma se considera directa y a ratos “pesada” con quienes percibe como machistas en la industria musical. Esa Nikita también se asoma ahora, durante esta entrevista, y lo será después, ordenando a varios de sus conocidos no participar en este reportaje. Sus instrucciones fueron obedecidas: “Prefiero no opinar de ella, es mejor así”, “muchas gracias por contactarme, pero no respondo nada relacionado a la Cebra, es un tabú”, fueron algunas de las respuestas.

EL MÉTODO CEBRA

Quienes la conocen afirman que para trabajar con Cebra no basta el talento. Hay que entregarse por completo: cuerpo, mente y alma. Ella también lo hace. Algunos dicen que come lo mismo que sus artistas, que llora con ellos y se sumerge en sus vidas hasta perder la distancia.

Así fue su experiencia con Julianno Sosa, con quien trabaja hace casi dos años. “Estoy bajando los mismos kilos que él, comiendo exactamente lo mismo que él, porque un buen director creativo tiene que pasar por las mismas situaciones que el artista para poder entenderlo”, explica, levantando la mirada.

Cebra trabaja hace dos años con el cantante Julianno Sosa. (Crédito foto: Julianno Sosa)

Asegura que todos los artistas la buscan, pero sus métodos son un misterio. De entrada, les hace 10 preguntas estratégicas para conocerlos en profundidad y comenzar la construcción de perfiles psicológicos. Elige rigurosamente con quién trabajar y cuándo. Cree que deben despojarse por completo de lo material antes de vincularse con ella. De hecho, el puentealtino Julianno Sosa estuvo dos años esperando su paso por la empresa; Loyaltty, tres; y el productor musical Fran C, cinco.

Lo confirma Loyaltty quien, dice, tuvo que hacer muchos cambios en ella misma. Sentirse lista mentalmente y, recién así, poder trabajar con Cebra, quién haría prosperar su carrera.

Ella se involucra muchísimo en cada proyecto, por eso toma a pocas personas para trabajar. Me abrió la mente, necesitaba que ella llegara a mi vida en ese momento –afirma.

La cantante Loyaltty estuvo tres años esperando trabajar con Cebra. (Crédito foto: Spotify)

Ana Leighton, su socia, ha sido testigo del método de Cebra: “El trabajo que hace Denise no puede ser entendido por nadie más que ella y el artista”. Da un ejemplo: mientras se producía Triste, Linda y Bellaka: El Álbum, el último disco de Loyaltty, Cebra vivió un oscuro episodio personal. Su tristeza la acompañó mientras se filmaban los videoclips. El equipo sentía que una nube ensombrecía a la directora creativa, algo inusual en ella. Estas canciones, que abordaban la discriminación hacia las mujeres en la industria musical, la deprimieron.

La Cebra digería y canalizaba toda la pena. Mientras sonaba música clásica de fondo en el set, y el resto del equipo permanecía en silencio, ella lloraba. Era casi como un experimento —explica Leighton.

Para Cebra, ser directora creativa es más que un oficio: es una forma de vida que descubrió hace no tanto. Fue en 2020, cuando se mudó a un departamento en Miami junto al ya consagrado Pablo Chill-E. Durante ese viaje, a bordo de un Chevy, que pertenecía a la tía del cantante, surgió la invitación que cambiaría su rumbo.

—¿Sabí qué, hermana? —recuerda que le dijo él de pronto—. Deberías ser mi directora creativa.

—Ya poh´, ¿y qué es esa hueá?

—No sé, pero todos los artistas importantes tienen.

Aquella conversación marcó el inicio de su carrera. Su primer proyecto, el videoclip de “SHISHI Mixtape”, alcanzó 250 mil visitas en YouTube. Encontró aquí una fórmula para ayudar a más artistas a potenciar su obra.

En 2022 fundó su empresa Cebra Entertainment, junto a Ana Leighton y su hermano Rodrigo Eichin. Desde una oficina subterránea de concreto del edificio Jenga Cowork, en Providencia, llevan adelante “un trabajo profundo”, como describe Cebra, al que llaman “proceso creativo”. Solo realizar los perfiles psicológicos puede durar hasta 12 horas, aunque toda la etapa de producción, que culmina en la publicación de nueva música, demora entre 4 a 6 meses.

Cebra asegura que los artistas no saben salir de la tristeza por sí solos. Que la necesitan. Por eso disecciona sus mentes: cuenta que explora cuáles son sus miedos y qué los domina. Analiza desde sus comportamientos hasta el vocabulario que usan, pero sobre todo, sus heridas y sombras. Cree que desde ahí, desde los traumas, surgen las obras más potentes. “Lo que nosotros hacemos es, literal, una doctrina del shock. No solamente creamos la música, sino que mediante esta etapa los artistas tienen que sanar. Es algo que ni un psicólogo podría entender, para ellos solo estamos llenos de enfermedades”, declara.

“NADA DE ELLA ES DE AQUÍ”

—Yo creo que la gente ve a la Denise como una mujer muy fuerte, pero yo veo a una mujer dulce que nadie más logra ver. No es de muchos amigos. Para mí, es como Violeta Parra, alguien que no puede detenerse hasta alcanzar su propósito —reflexiona su socia Ana Leighton.

Ana, que hasta ese momento tenía la vista fija en el Macbook sobre sus piernas, hace una pausa. Levanta la mirada y observa la reacción de Cebra, sentada en la misma oficina:

—No sé si la gente pueda verla terrenal. Nada de ella es de aquí, ni su mente ni sus emociones, nada.

Ana y Cebra cruzan miradas y sonríen cómplices antes de revelar su secreto compartido: ambas están convencidas de que Denise es la reencarnación de Violeta Parra.

Siente todo lo que Parra en vida, dice. Le resuenan sus canciones y comparten experiencias que parecen más que una coincidencia. “He llegado a sentir que recibo mensajes de ella”, revela Cebra en un tono serio. No es su única reencarnación. Luego, se adjudicará otra: la de San Pablo.

Explica que la idea la tomó de una teoría que inventó el rapero estadounidense Kanye West para su álbum “The Life of Pablo”. La teoría dice que una obra de arte es perfecta cuando hay tres Pablos: San Pablo, quien recibe la palabra del Señor; Pablo Picasso, quien la materializa; y Pablo Escobar, que la comercializa.

Yo soy San Pablo, porque me llega la palabra del Señor. No sé cómo, nunca lo he entendido —dice.

Cebra repite esa teoría con convicción, como un evangelio. Está segura de que la fórmula funciona. Para entender de dónde viene esa seguridad, hay que retroceder a su infancia, donde comenzó a construir su mundo creativo.

Cuenta que a los seis años, su abuela, Fanny Zambrano, le enseñó a tomar fotos con una cámara Kodak. Tres años después, le regaló su primera cámara propia: una Konica. Entre una cosa y otra, asegura que también cantó ópera, aunque con la muerte de Fanny desistió. A los 13, dice, montó su primera exposición de fotos: imágenes capturadas en las marchas de la Revolución Pingüina, “que luego llegaron a exhibirse en Londres 38”.

Desde pequeña, soñaba con “estar en otro plano”. Quiso ser astrónoma o estudiar aeronáutica. Relata que tras la revuelta estudiantil terminó en el Liceo 7, donde perdió una beca que le habría permitido seguir ese camino. Como su situación económica no se lo permitía, sus papás la convencieron de matricularse en fotoperiodismo en el Instituto Profesional ARCOS. Al comienzo dudó: “No quería cagarme de hambre”.

Ya en la carrera, su carácter se hizo notar. Reconoce haber sido rebelde, directa y contestataria, sobre todo con los profesores no eran de su agrado.

—A algunos los encontraba mediocres. Yo estaba para grandes cosas —afirma.

En 2016 postuló a la CONAF para realizar su práctica profesional. Cuenta que presentó un proyecto de 120 páginas sobre flora, fauna y biodiversidad con fotografías propias, que trabajó tres meses allí y que terminó convertida en guardaparques.

–Viví sola en medio del desierto y fue increíble, tuve mucho tiempo para mí y para terminar mi proyecto. Quedó tan bacán y tan bonito, que CONAF me quiso financiar la exposición —asegura.

Dice tener estudios de geología, alta montaña, mineralogía y volcanes, lo que le permitió trabajar en el proyecto ALMA. Sobre esa etapa, sin embargo, apenas hay rastros: solo una tesis sobre las prácticas hídricas en Toconao, donde se le agradece por su colaboración. Cuando se le pide que detalle ese período, se incomoda:

—No estoy haciendo mis memorias. Más aún de proyectos que son de carácter universitario o estatal. Eso es algo muy personal mío que no quiero compartir con nadie.

Cebra no deja espacio para seguir insistiendo.

Su siguiente capítulo comenzó durante el estallido social. Señala que fue fotoreportera para Vice, acreditada por la edición mexicana de la revista. En este mismo periodo, Cebra denunció haber sido agredida por carabineros durante una de las marchas. Cooperativa publicó la noticia en la que informó que Denise había sido víctima del impacto de tres perdigones en una de sus piernas.

Ese mismo año conoció a Pablo Chill-E. Comenzó como fotógrafa y documentalista, hasta que la relación evolucionó a la amistad que es hoy. Esto marcó el inicio de su incursión en la industria musical.

En ese mundo pocos se atreven a opinar abiertamente sobre ella. Esteban Vidal, manager de desarrollo y producción de Discovery y HBO Max, la define como “una mujer de mucha energía y fuerza. Un motor creativo que busca potenciar al género urbano para que trascienda a otras dimensiones”. Millaray Sepúlveda, artista visual y directora de MVP Media, coincide. La conoció en un proyecto para el cantante EasyKid y la describe como “intrépida, ingeniosa y objetiva”.

NAVEGANDO EN LA OSCURIDAD

El año 2021 fue crítico para Pablo Chill-E. Estaba en el ojo del huracán, tras ser detenido en una persecución policial mientras conducía un Jaguar con una patente clonada. Durante su arresto domiciliario, se fue a vivir a la casa de sus abuelos en Linares, y Cebra decidió acompañarlo.

—Para mí, Pablo era un hijo. No aguantaba que se cayera. Yo soy exigente, pero a cagar, entonces empecé a potenciarle otras áreas que yo sabía que a él le gustaban.

En su paso por la CONAF, recuerda que había aprendido sobre las propiedades de la ayahuasca, una planta descubierta por las tribus chamánicas. En ese trabajo aprendió que los jaguares consumen esta hierba “para agudizar sus sentidos y cazar mejor”. Cebra le mencionó esto a Pablo, y le añadió:

—No creo que haya sido coincidencia que te arrestaran en el Jaguar.

Cebra asegura que esas conversaciones fueron un punto de inflexión. Lo convenció de que él era capaz de sacar su mejor versión y salir adelante.

En esa casa de la Región del Maule, inspirado por las palabras de su amiga, Pablo escribió una de sus líneas más icónicas: “Yo soy especial en mi especie, como lo son los jaguares”.

En abril de 2022, Cebra sorprendió a Chill-E y a sus fans con “Capítulo Clon”, una obra inmersiva que desarrolló en secreto y exhibió en el GAM, sin que el propio artista lo supiera.

Llamó así la exposición porque, para ella, Pablo se había convertido en un referente de la música urbana y los cantantes emergentes de ese momento eran una especie de “clones” de él.

Foto de “Capítulo Clon”, la obra que presentó Cebra en el GAM.

Durante un año documentó el proceso creativo del cantante en medio del periodo más oscuro de su carrera. La exposición, que se mantuvo entre el 13 al 17 de abril, incluyó la ropa usada por él en aquel tiempo, piezas audiovisuales y fotografías relacionadas con la detención en su auto Jaguar en 2021. Tras la exhibición, en junio del 2022, Pablo le agradeció públicamente en un video para el canal de Youtube de Los 40.

—Todo esto se le ocurrió a la Cebrita.

 

Christian Ellwanger, jefe de comunicaciones del GAM, recuerda esta exposición como uno de los éxitos del Centro Cultural. Para Denise “Capítulo Clon” la reconectó con su propósito.

—El director creativo lo que hace es sacar esa tristeza y materializarla cuando el artista no encuentra la forma de hacerlo. Es su mentor. Yo siempre le busco el lado psicológico a los artistas para que no se vayan en la volá, ¿cachái? Los vuelvo a meter en su camino, eso es lo que hago —confiesa.

Hoy ya no trabaja con Chill-E. Quiere enfocarse en otros proyectos. Actualmente lidera un seminario que tituló “Artistas y deportistas: el mismo no”, una comparación entre los desafíos que viven las mujeres en ambos rubros. Además, hace unos meses dirigió la propuesta audiovisual del proyecto “Circo Divertimento”, un ciclo de la orquesta sinfónica Clásica no Convencional CNC. El proyecto la enfrentó a un lenguaje musical distinto. Su sueño, dice, es lograr dirigir una orquesta algún día.

–Yo nunca he hecho las cosas por exposición, sino estaría en todos lados y no tendrían para qué hacerme un perfil. Me gusta navegar en la oscuridad. Soy una persona que puede salir de ahí perfectamente, un artista por sí solo no puede. Hay personas que nacieron en la oscuridad y van a morir ahí. Yo me muevo en todas, estoy ni ahí. Nunca he hecho algo para que alguien me mire. Yo lo que busco es poder mirarme a mí misma a través de la mirada del resto.

 


 

Este artículo fue realizado en el curso Taller de Reportaje Interpretativo, del profesor Gazi Jalil F.

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