Para Camila, ChatGPT es su mejor amigo. Para Antonia, su psicólogo; para Damián, su consejero legal. Javiera piensa que la conoce mejor que nadie, Agustín no se atreve a dar una respuesta sin consultarle.
Isidora quisiera poder dejarlo.
A todos les ha redactado ensayos, tareas, pruebas: ninguno imagina su paso por la universidad sin la ayuda permanente de la inteligencia artificial. Un fenómeno que preocupa a los expertos y cuyo futuro es difícil de dimensionar, mientras las universidades intentan poner márgenes a una dependencia cada vez mayor.
Son parte de la primera generación de estudiantes que recibió el impacto de la IA en su vida académica y personal, y no se imaginan volviendo a pensar sin ella.