Crece con orgullo: el incierto futuro del programa para infancias trans
Casi 5.000 niños, niñas y adolescentes han recurrido desde 2023 al Programa de Acompañamiento a la Identidad de Género (PAIG), que entrega apoyo psicológico, social y familiar a menores cuya identidad de género no coincide con el sexo asignado al nacer. Solo el año pasado atendió a 1.627 personas, pero su continuidad está en riesgo: tras quedar sin financiamiento directo en la Ley de Presupuesto 2026, Hacienda propuso descontinuarlo en el marco de la formulación del Presupuesto 2027, que el Presidente José Antonio Kast presentó anoche en cadena nacional.
Por Ignacia Atenas, Laura García e Isidora Lamas | Ilustraciones: Isidora Mandiola
1 de Octubre de 2026
Inelia Palma entró al Hospital San Borja Arriarán, en Santiago Centro, con su hijo Aslan, de 14 años. El adolescente había intentado suicidarse. Llevaba meses sufriendo acoso escolar y un deterioro progresivo de su salud mental. Su madre había tenido que cambiarlo tres veces de colegio. Luego de ser hospitalizado, el equipo médico lo derivó al Programa de Acompañamiento a la Identidad de Género (PAIG), también conocido como Crece con orgullo.
Ha pasado más de un año desde ese ingreso y el futuro del programa, que solo en 2025 atendió a 1.627 niños, niñas y adolescentes, permanece en suspenso. A fines del año pasado, el Congreso rechazó su financiamiento en la Ley de Presupuesto 2026, tras cuestionar al Ministerio de Salud por no entregar los informes necesarios para acreditar la efectividad de la iniciativa. A ello se sumó, en diciembre pasado, una circular del MINSAL que restringe el acceso al programa para menores de 14 años cuando sus familias se oponen a su ingreso. Además, califica como falta grave cualquier forma de presión estatal destinada a obtener dicha autorización.
La incertidumbre aumentó en abril, un mes después de asumir el nuevo gobierno, cuando el Ministerio de Hacienda presentó un documento en el que propone descontinuar una serie de programas públicos en el marco de los ajustes fiscales. Crece con orgullo, entre ellos.
Inelia respira hondo. Dice que, para ella, el programa fue una respuesta frente a una crisis. “Aslan comenzó a manifestar su identidad a los 8 años e ingresó al PAIG, el cual no solo lo acompañó en la aceptación de su identidad, sino que también me permitió adquirir herramientas para comunicarme, comprender y sostenerlo emocionalmente”.
No le gusta la nueva exigencia de autorización parental. Según dice, deja fuera a quienes más necesitan apoyo: niños y niñas que no cuentan con redes familiares sólidas o que enfrentan rechazo en sus hogares. “El PAIG no empuja decisiones, acompaña procesos”, afirma.
Según la última Encuesta Identidad del Movilh, cerca de 40% de las personas trans supo entre los 5 y 10 años que el sexo y nombre asignados al nacer no las representaban, y casi 60% lo hizo antes de los 15.
Casos como el de Aslan se repiten a lo largo del país. De acuerdo con la información del Ministerio de Salud, obtenida por Ley de Transparencia, entre 2023 y fines de 2025 un total de 4.919 menores de edad han recurrido al programa en busca de apoyo. La mayoría corresponde a quienes fueron asignadas mujeres al nacer.
EL PRIMER REFUGIO
Alex, al igual que Aslan, ingresó al Programa Crece con orgullo luego de intentar suicidarse. Tenía 12 años. “El PAIG nos brindó un espacio en donde visibilizar sus cuestionamientos, sus dudas con respecto a la transición”, explica su madre, Ely Cisternas.
El programa se fundamenta en la Ley 21.120, promulgada en 2018, que reconoce y protege el derecho a la identidad de género. En su artículo 23 establece que los niños, niñas y adolescentes cuya identidad de género no coincide con su sexo y nombre registral, junto a sus familias, tienen derecho a acceder a programas de acompañamiento profesional.
“Yo como adolescente no alcancé a estar dentro del programa cuando salí del clóset. Fue una experiencia increíblemente traumática; o sea, el colegio no estaba para nada preparado, recibí una cantidad de acoso de parte de los profesores increíble, se puso en riesgo mi vida y yo veía que otros compañeros sufrían lo mismo”, cuenta Nicolás Morales, activista del movimiento de integración y liberación homosexual (MOVILH) y representante del área trans.
El programa forma parte de la Política de Protección Integral de Derechos de la Niñez, desarrollada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia a través de la Subsecretaría de la Niñez.
Según datos del MINSAL, la mayoría de los casos que atiende el programa se concentra en La Serena, Valdivia, Concepción y Chillán. Del total de personas usuarias, 80,7% corresponde a quienes fueron asignadas mujeres al nacer y 19,1% a quienes fueron asignados hombres. En cuanto a la edad, 97% tiene entre 10 y 17 años, mientras que solo 3% corresponde a niños y niñas de entre 3 y 9 años.
La cobertura territorial del programa es limitada. De las 346 comunas del país, el PAIG funciona únicamente en 36. Además, se enfoca casi por completo en niños, niñas y adolescentes entre los 10 y 17 años y opera principalmente a partir de derivaciones institucionales. Atención primaria de salud es la principal vía de ingreso, con 1.690 casos. Detrás aparece hospitalización con 1.404 casos, mientras que colegios, tribunales de justicia y consultas espontáneas representan una fracción mínima.
El programa cuenta con psicólogos, matronas, asistentes sociales, fonoaudiólogos y nutricionistas. El ingreso comienza con una evaluación que determina el nivel de riesgo psicosocial de cada niño, niña o adolescente. Según datos del Ministerio de Salud, los ingresos con riesgo “medio” y “alto” son más frecuentes en Los Ángeles, Concepción, Valdivia y La Serena. En contraste, Santiago, Coyhaique y Los Andes no reportaron ingresos en esta categoría durante el mismo período.
El acompañamiento incluye la atención individual, sesiones familiares y talleres grupales en los que se aborda la identidad de género, el autocuidado, la discriminación y autoaceptación.
Durante su paso por Crece con orgullo, Inelia Palma, la madre de Aslan, dice que observó realidades familiares marcadas por el miedo y la falta de apoyo: madres que no se atrevían a contar la situación a sus familias, hijos que seguían siendo llamados por su nombre civil y jóvenes que ocultaban su identidad en entornos hostiles. “Muchas llegaban llorando”, recuerda. Frente a ello, el programa realiza talleres familiares sobre identidad de género y autocuidado. “Yo trataba de ayudar a Aslan en todo lo que podía, pero el PAIG fue el que me orientó y me dijo qué hacer”, relata.
Ely Cisternas, la madre de Alex, relata que el programa se convirtió en un espacio clave para abordar las dudas y cuestionamientos de su hijo. La familia llegó al PAIG por derivación desde la atención primaria de salud, buscando un espacio que abordara la transexualidad desde el cuidado de la salud mental, algo que, según dice, no había encontrado en otros sitios.
“Lo considero tremendamente útil por esto mismo, porque la comunidad LGTBQ+ tiene un alto índice de suicidios; por ende, el espacio seguro que crea el PAIG es realmente un lugar que podría hacer que ese porcentaje pueda mantenerse a raya o disminuir”, señala.
Nicolás Morales, del Movilh, subraya que “no sacamos nada con hacerle terapia al adolescente solamente si llega a la casa y lo están retando. Me ha tocado ver casos de chicos que les queman la ropa porque no corresponde al género o que llegan al colegio y los obligan a usar falda”.
PAIG EN RIESGO
Durante la discusión de la aprobación de la Ley de Presupuesto para 2026 en el Senado, la Cámara Alta criticó al Ministerio de Salud por comprometerse a entregar informes de evaluación que, según se señaló, nunca llegaron, por lo que la recomendación fue suspender el programa. El senador PS José Miguel Insulza, quien estuvo presente en la discusión, señaló que “el programa era más bien para atender determinadas situaciones, que ciertamente existen, pero no está claro que sirva para corregirlas”.
Para este reportaje también fue contactada a la diputada Emilia Schneider, quien integró la Comisión Especial Investigadora de la Cámara que indagó el funcionamiento del PAIG. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, no respondió las consultas.
Crece con orgullo también ha sido objeto de cuestionamientos en el debate público, especialmente por acusaciones de que promovería la hormonización de menores, lo que no está incluido en el programa. Las familias entrevistadas para este reportaje rechazan esa afirmación. “Eso que dicen en las redes sociales, que es un peligro el PAIG, que hormonizan a los niños a diestra y siniestra, es totalmente falso. Mi hijo sabe que para llegar a ese proceso tiene que ser mayor de edad y consciente sobre lo que significa hacer una transición. Tienen especialistas que lo van tratando, observando, acompañando, lo mismo para nosotros como familias”, señala Cisternas.
En 2021, año de implementación del programa, el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) publicó un informe detallado sobre el PAIG, explicando que este no busca orientar conductas, sino “abordar los factores de riesgo a los que se enfrentan los NNA de 3 a 17 años cuya identidad de género no coincide con su sexo asignado al nacer (IGNC), tales como trastornos de salud mental, acoso escolar, violencia familiar, y conductas de riesgo (consumo de sustancias y conductas suicidas)”.
Por su parte, la encargada de comunicaciones de la Defensoría de la Niñez, Andrea Bórquez, respondió vía correo electrónico que la institución “ha defendido el PAIG como una política pública esencial para garantizar el bienestar y la dignidad de NNA trans y de género no conforme. Nuestras declaraciones se centran en la necesidad de mantener y fortalecer la protección estatal, evitando retrocesos que puedan vulnerar derechos ya reconocidos”.
CONTRA EL “LOBBY GAY”
Para los menores de edad beneficiados y sus acompañantes, un nuevo factor de incertidumbre fue el triunfo presidencial de José Antonio Kast, quien durante su trayectoria política ha manifestado una postura crítica frente a las políticas de género. Kast ha sostenido que “los niños no nacen neutros, nacen hombre o mujer” y que los menores “no tienen criterio para cambiar identidad”, atribuyendo estas decisiones a la influencia de adultos y reservando cualquier definición para la mayoría de edad.
En 2012, siendo diputado por la UDI, votó en contra de la Ley Antidiscriminación, conocida como Ley Zamudio, normativa que buscaba establecer medidas para prevenir y sancionar la discriminación fundada en orientación sexual e identidad de género. Años más tarde, durante la discusión por la Ley de Identidad de Género, cuestionó medidas como el uso del nombre social o el acceso a baños según identidad de género en colegios.
Además, en un debate presidencial en 2021 aseveró que el tema era impulsado por el “lobby gay”, algo similar a lo que ya había tuiteado en 2017, cuando se refirió a lo que describió como “dictadura gay”.
También afirmó en la Cámara de Diputados que “aunque tú te operes y cortes el pene y te insertes una vagina, tú no vas a poder procrear, porque la naturaleza humana tuya es de hombre, no de mujer”. Anoche, al presentar en cadena nacional el proyecto de Presupuesto 2027, Kast señaló que una de sus cuatro prioridades será la protección de la infancia vulnerable. También informó que, para definir la asignación de recursos, su gobierno evaluó 632 programas pertenecientes a 23 ministerios.
Entre los programas cuya continuidad ha sido evaluada está Crece con orgullo. En abril, el Ministerio de Hacienda propuso descontinuarlo, junto con el Programa de Salud Trans, además de rebajar el presupuesto de iniciativas vinculadas a la prevención del VIH-SIDA e infecciones de transmisión sexual, la atención inicial de las violencias de género, el Fondo para la Equidad de Género, la prevención de las violencias de género y la recuperación del ejercicio de la autonomía para víctimas y sobrevivientes de violencias de género.
Para Inelia, esas discusiones terminan afectando directamente a su hijo. Cuenta que él comenzó a seguir obsesivamente el debate político cada vez que encontraba obstáculos para avanzar en su proceso.
“Aslan decía: ‘¿Por qué se tienen que fijar en mi vida?, ¿por qué no me dejan ser como soy?’”.
Este reportaje fue realizado en el curso Digital III Periodismo de Datos, de la profesora Valentina de Marval, y editado por V240.
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