CIBERACOSO: VIOLENCIA DE GÉNERO A UN SOLO CLIC

24/05/2019

El mensaje es claro: puedo hacer contigo lo que yo quiera. Nido.org, Whatsapp, Instagram, Facebook e incluso Gmail, son solo alguna de las plataformas donde se acosa, humilla y extorsiona diariamente a millones de mujeres y niñas en el mundo. Con un solo clic nos despedimos para siempre de lo que llamamos intimidad.

Usuarios anónimos, fotos sexuales publicadas sin consentimiento, misoginia y extrema violencia son los elementos que componen Nido.org, la página web que hace dos meses alarmó a todo Chile sobre el peligro que suponen las nuevas tecnologías.La amenaza llegó cuando comenzaron a circular por WhatsApp una serie de pantallazos del contenido difundido en aquella plataforma. A simple vista se podía identificar como, mediante perfiles de diferentes hombres anónimos, se publicaban imágenes sexualizadas de adolescentes y menores de edad. Las llamaban “chutas”. El objetivo: recopilar más fotos e información de las jóvenes, en algunos casos, con la supuesta intención de hacerles daño. El nivel de violencia con la que los sujetos se referían a las mujeres aludidas alarmó a toda la comunidad internauta y las fotos se viralizaron rápidamente.

Las víctimas de Nido.org, al ver sus fotos publicadas sin consentimiento, dijeron sentirse asustadas de salir a la calle, vulneradas y sin derecho a privacidad. Incluso, algunas de ellas fueron acosadas en reiteradas ocasiones, recibiendo imágenes de alto contenido sexual en sus cuentas de Instagram.  La pregunta que comenzaba a surgir era siempre la misma: ¿podemos hacer algo para detenerlo? Actualmente en Chile no existen leyes que penalicen este tipo de acciones. Así lo confirma la diputada socialista Maya Fernández en este reportaje: “Hasta ahora, al no existir como delito esta práctica, las policías y órganos de la justicia no pueden perseguir, sancionar, ni reparar el daño que ocasiona a las víctimas que lo viven”.

Según la Fundación Datos Protegidos el 66% de violencia de género en Internet corresponde al acoso y hostigamiento, mientras que el 13% corresponde a la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento. De este último, el 68% asegura conocer a su agresor. Según consigna un informe publicado por la misma organización, esta agresión ha sido llamada “involuntary porn” o “porno involuntario”. Esto es: “la creación, distribución o amenaza de distribución de material privado, sexualmente explícito, sin consentimiento de la víctima”.

Yo tengo poder sobre ti

“Ella te quiere, pero mira cómo anda”, era el texto que acompañaba la foto que cambió para siempre la vida de Rocio Burgos (28). Todo comenzó hace aproximadamente cinco años atrás cuando Rocío empezó una relación con Felipe. Entre las cosas que hacían como pareja “se dio esto de sacar fotos íntimas entre nosotros. La idea era que quedara así, entre nosotros”, cuenta Rocío con voz temblorosa.

Solo duraron dos meses hasta que ella terminó. “Él se lo tomó muy mal. Me empezó a acosar por las redes sociales, me insultaba por Facebook, Instagram, etc. Decidí bloquearlo, pero aun así me seguía buscando a través de las cuentas de ciertos amigos que teníamos en común”, relata. Era el primer indicio de que para Felipe aún había algo pendiente.

Al cabo de unos meses, Felipe desapareció de su vida. Al menos eso creía ella. “Un día mi nueva pareja (de ese entonces) recibió una solicitud de mensaje por Instagram. Me acuerdo perfectamente que decía: ‘ella dice que te quiere, pero mira cómo anda’. Felipe le había enviado una foto mía en un acto bastante “impuro”, por así decir.”

El miedo y la inseguridad aún no cesan. Hasta el día de hoy, Rocío nunca ha vuelto a sacarse ni enviar una foto de esa connotación.

“Lo que muchos hombres quieren conseguir con esto, es decir: yo empiezo y termino esta relación cuando yo quiero. Cuando son ellas quienes deciden terminar, la regla se altera y el hombre se siente con el derecho de exponer y desprestigian tanto social como sexualmente a la mujer. Es muy duro”, declara la ministra de la Mujer, Isabel Plá.

Según los expertos, estas conductas son más comunes de lo que pensamos. “Exponer la vulnerabilidad de alguien le da cierto poder al otro. Les hace sentir que aún tienen el control. Algo así como ‘si tú no me das lo que quiero, te voy a dejar expuesta, para que vean quién eres”, asegura la psicóloga de la Universidad Diego Portales, Nicole Mac-Namara.

Además, explica que si bien no hay un patrón determinado de conducta, normalmente, estas personas fueron parejas maltratadoras y manipuladoras. “Son sumamente inteligentes. Es necesario desmitificar que los maltratadores son enfermos mentales. Están en todos sus cabales y saben perfectamente cuáles son las consecuencias de sus hechos”, agrega Mac-Namara.

Algo sí es seguro, en la mayoría de los casos son hombres los victimarios. Así lo demuestran los datos recogidos por la Policía de Investigaciones en los últimos dos años. El 2017 se registraron 190 denuncias y el 2018 subió a 201 denuncias. “Mayoritariamente son hombres imputados. Desde enero del 2017 hasta octubre del 2018, las denuncias eran 83% femeninas y 17% masculinas”, asegura Eduardo Albornoz, comisario de la Brigada Investigadora del Cibercrimen Metropolitana.

El término “pornovenganza” durante muchos años se ha usado para hacer alusión a este tipo de acciones. Sin embargo, está lejos de representar la realidad. “Cuando investigamos el tema entendimos que el concepto “pornovenganza” es incorrecto. Por un lado, el porno es una industria cinematográfica donde todo lo que se hace es consentido y se acepta su difusión. Y segundo, la palabra venganza implica que una de las dos partes le hizo daño a otra”, explica la diputada RD,  Maite Orsini, quien lidera junto a Maya Fernández el proyecto de Ley Pack que busca penalizar estas prácticas.

En el instante en que la imagen entra a la red pierdes completamente el derecho a la privacidad. Así lo cree el publicista y director de la Escuela de Publicidad UDP Cristian Leporati: “La tecnología nos hizo cambiar culturalmente lo que conocíamos como intimidad. Antes terminaba en la puerta de tu casa”. Además, afirma que “las redes sociales reflejan sin duda un comportamiento social potente y violento. Son una herramienta más de difusión. El problema es que la legislación siempre va a ir más atrasada a la tecnología”.

“Me di cuenta que esta es una situación grave, que está llevando a adolescentes a suicidarse y nosotros no estamos (como legisladores) respondiendo a estas nuevas tecnologías y formas de agresión”, asegura Orsini.

Diputadas Maite Orsini (RD) y Maya Fernández (PS). Alcalde Santiago Felipe Alessandri (RN).

¿Cuánto vale tu PACK?

El proyecto de Ley Pack, liderado por las diputadas Orsini y Fernández, fue aprobado en enero de este año por la cámara baja y es el primero que establece como delito toda difusión de imágenes o audios con contenido íntimo o sexual, sin el consentimiento de la o las personas que aparecen en el contenido audiovisual.

Aunque para muchos el concepto de “pack” es nuevo, es en los colegios donde está más interiorizado. “Yo antes no tenía idea lo que era un pack, en el proceso de estudio para presentar el proyecto de ley fuimos a varios colegios a hablar con los niños.  Les preguntaba ‘¿ustedes saben lo que es un pack?’ y sonaban carcajadas. Todos tenían clarísimo lo que era, muchos de ellos decían haber recibido o enviado alguno” asegura la diputada Orsini.  El concepto pack -entendido como una serie de fotos con contenido sexual- comenzó a difundirse el año 2016, principalmente entre jóvenes de 14 y 18 años. Una especie de código que buscaba confundir y ocultar esta realidad a los padres y familiares. Actualmente, “mandar pack” o “pasa el pack” ya están dentro de las frases más repetidas en las redes sociales.

Así lo vivió Vicente, ex alumno del colegio Pedro de Valdivia, establecimiento donde, sin notarlo, los packs ya son parte de la cultura educacional.  “Esto viene hace muchos años. En cuarto medio existe una “lista roja”, donde los hombres escogen a las mujeres más lindas del colegio. Para elegir el TOP 10, envían los packs de todas las candidatas y comienzan a decir por cuanta plata lo comprarían”. Una especie de “subasta” que si bien nunca se llegó a concretar, según cuenta Vicente, es una práctica recurrente entre los alumnos de primero a cuarto medio y las jóvenes afectadas no superan los 15 años.

Amanda salió del Kent School el 2016. A unos meses de graduarse un excompañero la llamó y le dijo que se estaban divulgando fotos íntimas de ella entre los alumnos del colegio. Daniel, su novio, la ayudó a investigar qué estaba sucediendo. Jamás imaginaron lo que encontrarían. “Nos dimos cuenta que había una red de Whatsapp asquerosa en el colegio”, recuerda Daniel. “Entendimos que no era solo yo, había un tráfico de fotos íntimas de niñas (packs) en ese grupo”, agrega Amanda.

La psiquiatra infanto juvenil de la Clínica Universidad de los Andes, Andrea Aguirre, asegura que las consecuencias de vivir esta situación pueden ser mucho peores en menores de edad. “Estas situaciones, donde se vulnera tu privacidad, propician o exacerban las conductas depresivas. Existe alteración en el sueño y en el apetito. Sufren de vergüenza y mucha soledad. Incluso, llegan a tener pensamientos suicidas”, asegura la experta.

Tras meses de indagar en el caso, se enteraron de que el responsable de la difusión de estas imágenes era Ricardo. El mejor amigo de Amanda, quien se habría metido al celular de la chica para reenviarse las fotos y luego difundirlas. “Me sentía muy vulnerable. Tenía mucha ansiedad y crisis de pánico cada vez que pasaba cerca de mi colegio”, cuenta.

Las redes de apoyo por parte de las autoridades nunca llegaron. “Con el apoyo de mi mamá decidí ir a denunciarlo a la PDI. Cuando fui, me dijeron que la fiscalía no iba a hacer nada. Uno de los profesionales que estaba ahí, me dijo: ‘si fuera tú, le iría a pegar’. Me fui con un gusto súper amargo”, concluye Amanda.

Hasta la fecha, los grupos de pornografía mencionados siguen funcionando sin ninguna intervención por parte del colegio.

Internet, un arma de doble filo

Actualmente, las redes sociales son una parte fundamental en nuestro desarrollo social. Pasamos más de dos horas diarias publicando nuestras comidas, viajes, familia, entre otras cosas. Parecieran inofensivas hasta que, sin darnos cuenta, nuestro buzón de mensajes llega cargado de violencia.  Según cifras publicadas por Datos Protegidos el 41% de la violencia de género en Internet corresponde a la recepción de imágenes sexuales como forma de amedrentar. Este tipo de amenazas se concentran en un 71% en Facebook, 31% en Whatsapp, 29% en Twitter y 17% en Instagram.

“Nunca lo había pensado como una forma de violencia” admite la diputada Maite Orsini. “Pero evidentemente lo es. A mí me llegan por lo menos una vez al mes fotos de penes por Instagram” y agrega: “ese tipo de situaciones no están cubiertas por nuestra ley”. Pero actualmente, ni la recepción de imágenes sexuales, los insultos o la extorsión, tienen algún reparo legal en nuestro país.

Acorde a la investigación de Datos Protegidos, hasta enero de este año, del 7% de las mujeres a las cuales se les acogió su denuncia formal por ciberacoso, “ninguna ha concluido en una condena penal o sanción y tampoco ha habido alguna forma de reparación para las víctimas incluso cuando las pruebas incluían la identidad del agresor”.

A principios de marzo, la Ley Pack se refundió con otro proyecto similar, liderado por el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri. La intención: generar consecuencias reales para quienes suban contenido íntimo sin consentimiento a cualquier plataforma. Según confirma el edil, “antes no había nada, ni siquiera multa económica, las personas podían denunciar por el lado de las injurias y calumnias pero era como lo mismo que denunciar que te insultaran en un restaurante, esos juicios nunca llegaban a ninguna parte” y agrega: “Además de castigar a quien suba el contenido, se le va a dar un plazo de 48 horas a quien administre la página para bajarlo, si no cumple con ese tiempo, también será sancionado”.

Y aunque pareciera que las víctimas finalmente ven una luz de esperanza en la justicia, el sentimiento aún es amargo. Una vez que tus fotos entran en la web, la condena es eterna.

*Los nombres de los afectados fueron cambiados para la realización de este reportaje.


El sitio web Acoso Online, pionero en América Latina en entregar orientaciones respecto a esta nueva forma de violencia de género, entrega en su portada, cinco claves para denunciar y resistir la publicación de pornografía no consentida:  
 
1) Reporta el caso en las plataformas de Internet  
2) Conoce las leyes que pueden ayudarte  
3) Denuncia a la justicia  
4) Resiste y toma control sobre la tecnología  
5) Abre un diálogo con tu comunidad  
 
Más información en https://acoso.online/cl   

Javiera Arriagada y Bernardita Calzon son estudiantes de quinto año de la Escuela de Periodismo UDP, generación 2015. Este reportaje es parte de la investigación realizada durante su práctica profesional en revista Caras.