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Crónica de una muerte en el calabozo: el caso de César Mallea
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Crónica de una muerte en el calabozo: el caso de César Mallea

El círculo más cercano de Mallea cree que fue asesinado por Carabineros. La fiscal, en cambio, maneja la tesis del suicidio. Los fotogramas de la cámara de seguridad revisados para este reportaje no muestran intervención de terceros. “Asfixia por ahorcamiento”, dice el informe del SML.

Por David Tralma y Miguel Ángel Martínez

13 Enero 2020

El 24 de octubre, se cumplían 6 días desde el comienzo del estallido social en Chile. Cerca de las 10:30 horas César Mallea González (46) comenzaba su día en casa de sus padres, ubicada en avenida Pajaritos con Balmaceda, en la comuna de Peñaflor. Desayunó y fue donde un vecino del sector, Mario Costa, con quien estuvo hasta cerca de las 19:00 horas. Le ayudó con una labor mecánica, pues César trabajaba en la desarmaduría de su padre.

Mallea regresó a casa de sus padres. Se bañó, tomó once y salió en su Nissan V16 color gris, el cual había enchulado por dentro, cubriendo todos los asientos con fundas rojas. Solía bromear con que el auto lo representaba, pues no tenía marcha atrás, solo iba hacia adelante.

Antes de reunirse con su hija, César pasó a la casa de su ex mujer, Ana Castillo, quien cuenta que Mallea repitió la merienda de media tarde. Castillo recuerda que le lavó la polera, pues estaba sucia.

A las 22:00 horas pasó a buscar a su hija mayor, Catalina (19), quien se encontraba en un “cacerolazo” en la esquina de su casa. Decidieron ir a un parque, donde Catalina bebió una cerveza que sacó de un pack que compró César. Hasta antes de la medianoche, César y Catalina bailaron y rieron en el parque El Prado de Peñaflor. A las 23:30 horas Mallea se fue. Era tarde, ya se había cumplido una hora y media desde que comenzaba a regir la sexta noche de toque de queda en la Región Metropolitana.

César se despidió de ella, no sin antes acordar salir el día siguiente otra vez.

Eran las 23:55 horas cuando en la casa de los Mallea-González comenzó a sonar el celular del teléfono de Bernardita, la madre de César. Era Ana Castillo, quien le dijo que su hijo se encontraba afuera de su domicilio, borracho.

-Si no se lo llevan, voy a llamar a los pacos-, le dijo Castillo, molesta.

Finalmente, esa noche Mallea terminó preso. Según el parte policial, además de infringir el toque de queda, estaba ebrio y tenía 1,56 grados de alcohol en la sangre.

César Mallea ingresó a uno de los tres calabozos de la 56° comisaría de Carabineros, en Peñaflor, cerca de las 2:15 de la mañana. Una hora y 25 minutos después, los funcionarios policiales entrarían al lugar de custodia para descolgar el cuerpo de Mallea, ahorcado con la huincha de una frazada naranja que tenía para taparse.

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Mural y cartel en la casa de los Mallea González.

“El Bandolero”

En Peñaflor vive la hermana mayor de César, Marusella (48), quien dice que está cansada: por estos días da una o dos entrevistas diarias a periodistas que se acercan para escudriñar la vida de César. Ella le puso un título a la carpeta investigativa que le entregaron desde la Fiscalía de Talagante: “Asesinato en 56° comisaría Peñaflor”, la tesis que se comparte en el círculo familiar.

Marusella, profesora y declarada sindicalista, ha sido la cara visible en los medios de la familia Mallea-González durante esta etapa, incluso ha ido dos veces al Congreso a dar su testimonio sobre la muerte de su hermano. La primera vez fue invitada por el senador Alejandro Navarro (PAÍS) a la comisión de Derechos Humanos del Senado y la segunda a fue testificar en la comisión de Acusación Constitucional contra el exministro Andrés Chadwick.

César era oriundo de Talagante, ciudad desde la que emigró junto a su familia por motivos laborales de su madre, Bernardita González, profesora que ejercería en el mismo colegio al que llegaría César con su hermana menor, Silvana: la Escuela Básica E° 664, ubicada en el centro de Peñaflor.

Durante la adolescencia le gustaba el “carrete”. Su familia cuenta que a veces salía el viernes y llegaba el domingo. En ocasiones, recuerdan, se enteraban de que andaba en la playa. César terminó sus estudios en un colegio 2×1 en Santiago. Luego ingresó a estudiar lo que le gustaba: mecánica.

Sus cercanos lo describen como “mujeriego”, le gustaba salir a pololear en el camión de su padre, Reinaldo Mallea, para así “ahorrarse el motel”, contaba como chiste. Una de sus tantas pololas fue Elisa Vargas, a los 15 años, a quien nunca pudo olvidar, dicen en la familia.

A finales de los noventa se casó con Carolina Quiroz, con quien el año 2000 tuvo a su primera hija, Catalina. Esta relación duró cerca de seis años. Luego, tendría varias aventuras hasta el 2005, cuando se reencontró con Elisa Vargas, la “Chichi”. Con ella tuvo a su segundo hijo, Ricardo (12), quien vería cómo sus padres se distanciaron en el 2010 , cuando él tenía solo 5 años.

César medía un metro noventa y siempre andaba en auto. Era fanático del personaje interpretado por Vin Diesel en la saga “Rápido y Furioso”, Toretto. Se hacía llamar “El Bandolero”, por la canción del cantante puertorriqueño Don Omar, quien interpreta una de las melodías principales de dicha saga.

Mallea nunca dejó la noche: el consumo de marihuana y alcohol lo llevó a recibir tres multas entre 2006 y 2007, dos por porte ilegal de marihuana y una por consumo de la misma sustancia en la vía pública: lo sorprendieron con un cigarrillo de marihuana de 1,2 gramos.

Después de eso conoció a la madre de su tercera y última hija (9), Yasna Espinoza. Está relación marcó la vida de César. Con Yasna discutían mucho. En una declaración policial ella contó que mientras estaba embarazada Mallea consumía marihuana por el día y cocaína por la noche. A ella le molestaba la situación.

Fue entonces, el 5 de febrero de 2008, en una de esas discusiones que terminaban a los gritos, cuando Yasna Espinoza lo sorprendió con Elisa Vargas, su expareja. Al regresar a la casa, se inició una pelea, donde Mallea la insultó, la golpeó y la obligó a subir al auto, mientras la amenazaba con una escopeta Maverick 88 calibre 12 que se había conseguido un tiempo atrás. El mismo día, fue detenido por la Policía de Investigaciones y puesto en prisión preventiva al día siguiente por cuatro delitos: lesiones leves, porte ilegal de armas, amenaza con arma y secuestro. Estuvo en prisión por dos años y diez meses: desde el 5 de febrero de 2008 hasta el 7 de diciembre de 2010. Esta causa está consignada en el Poder Judicial con rol único 0800119965-0.

Al salir, César logró rehacer su vida. Mantuvo una relación estable con Claudia Mora, con quien se fue a vivir a Pudahuel. Pero en el 2014 conocería a la esposa de su amigo Juan “el Colo” Zuñiga, Ana Castillo, la misma que llamó a los familiares el día que lo detuvieron en medio de la crisis.

Con Ana se casó el día del cumpleaños de César en 2015, un 31 de julio, a espaldas de la familia Mallea González. Los Mallea nunca perdonarían a Ana por alejar a César de su familia.

Durante esta relación existieron diversos hechos de violencia intrafamiliar, constatados en el Juzgado de Garantía de Talagante. El 22 de septiembre de 2018 se consignó que César agredió con golpes de pies y puño a Ana, cayó al suelo y recibió un televisor de 14 pulgadas en su cabeza.

Según se consigna en otra denuncia de 27 de julio del 2019, César llegó hasta la casa de Ana, en donde la trató con gruesos epítetos: “Oye maraca concha de tu madre me las vai’ a pagar maraca, te voy a matar”.

Marusella constantemente aconsejaba a César que terminara su relación con Ana. “Siempre le decía: hermano sepárate, uno de ustedes dos va a terminar muerto”, pero Mallea nunca se alejó, hasta el día de su muerte.

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Memorial de los fallecidos desde el 18-o en el centro de Peñaflor y sección dedicada a César Mallea.

Bajo custodia policial

Tras ser detenido durante el toque de queda en la madrugada del 25 de octubre, César Mallea fue trasladado hasta el Hospital de Peñaflor para constatar lesiones y para que los paramédicos le realizaran la alcoholemia, mediante un examen sanguíneo.

Al llegar cerca de las 2:15 am a la comisaría, se quitó los cordones de sus zapatillas y realizó una llamada telefónica a Ana Castillo desde el celular de una funcionaria policial del recinto. Ana dijo que César le informó de su detención y le pidió que fuera a las 8 de la mañana a buscarlo a la Fiscalía de Talagante. Luego ingresó al calabozo con una frazada naranja que le proporcionó Carabineros y con un jeans encima de un buzo.

A las 2:56 am César comenzó a sacar la huincha de la frazada, momento en que fue interrumpido por una funcionaria de Carabineros que ingresó a la celda para pedirle que firmara un acta, la que, se presume desde Fiscalía, es la de apercibimiento que aparece en el artículo 26 del Código Procesal Penal e indica el domicilio al que el imputado opta o no por hacer llegar las notificaciones.

Acto seguido, entró otro funcionario a la celda a retirar la huincha que César había descocido.  Esto ocurrió mientras el compañero de calabozo de Mallea dormía. Era un adulto detenido por una pelea con su hermano durante la tarde.

Pero Mallea siguió arrancando lo que quedaba de la huincha de la frazada y cerca de las 3:10 am la amarró en los barrotes de la celda para colgarse justo en un lugar que la cámara modelo “Domo” que la custodiaba no muestra de forma nítida. Tuvo que pasar media hora para que los funcionarios policiales ingresarán a la celda a constatar el estado de Mallea, a quien intentaron reanimar sin éxito, entre tres personas.

“Asfixia por ahorcamiento”, dice el informe del Servicio Médico Legal que explica la causa de muerte de Mallea.

La fiscal jefe de Talagante, Paola Salcedo, descartó la opción de un homicidio. En entrevista con los redactores de esta nota, explicó: “Lo único que puedo señalar de acuerdo con los antecedentes que obran en esta carpeta es que no hay una intervención directa por parte de funcionarios policiales que hayan concurrido a la muerte de don CésarLo que muestran las cámaras es a una persona que realiza acciones suicidas y finalmente termina falleciendo dentro de una comisaría”.

Salcedo agrega que “el cuerpo de César no muestra ninguna evidencia de golpes de terceros. Y las evidencias que tiene de lesiones en el cuerpo son lesiones que tienen una data anterior a las ocurrencias de los hechos”, desestimando la posibilidad de que Mallea haya sufrido lesiones de parte de Carabineros antes de ingresar a la comisaría, pues eso no aparece ni en la autopsia ni en las imágenes de las cámaras de seguridad.

La familia de Mallea ha reclamado en reiteradas ocasiones que no han podido ver el video completo de la estadía de César en el calabozo, solo pudieron observar dos archivos de este: el principio, que muestra la entrada a la comisaría; y el final, cuando Mallea es hallado sin vida por los uniformados.

Ante esta situación, la fiscal Salcedo explica que ha puesto a disposición de la familia el video en forma íntegra, pero ellos no han asistido a verlo.

La fiscal a cargo se excusó de mostrar el video para este reportaje, pues forma parte de la carpeta de investigación. Sin embargo, se accedió al fotograma del registro visual: una serie de imágenes cuadro a cuadro donde se puede ver a Mallea colgándose con la huincha de la frazada y no se aprecia la intervención de terceros.

Cartel en la calle sobre César Mallea. Imagen gentileza sitio web Página abierta.

Versiones contrapuestas

Descartado un posible homicidio, la Fiscalía ahora centrará su investigación en aclarar si los carabineros pudieron haber hecho algo más para salvar la vida Mallea, determinando de esta manera si es que hubo o no una omisión culposa o un homicidio por omisión. A su vez, también se indagará si existe responsabilidad individual de quien debería haber monitoreado las cámaras o si se trata de responsabilidad institucional.

La tesis legal que manejan los abogados querellantes, Karina Fernández y Sebastián Velásquez, es que hubo una evidente violación a los derechos humanos, señalando además que el objetivo de ellos será “demostrar que fue un homicidio por omisión ”, es decir, que Carabineros actuó con dolo al cometer el delito.

Sin embargo, ninguna de estas ideas son las que barajan los miembros de la familia Mallea González. Dentro del núcleo familiar de César está presente la idea de que a él lo mataron los funcionarios policiales.

Esto lo han dejado ver en las diferentes intervenciones que se han realizado para esclarecer lo sucedido con César Mallea. Movilizaciones que van desde Peñaflor, en donde han llegado hasta la 56°comisaría y convocatorias en la Plaza de la Constitución frente a La Moneda.

Lienzo desplegado por los Mallea González en la Plaza de la Constitución.

Una de estas últimas manifestaciones fue organizada junto con el Colegio de Profesores y otros gremios cercanos a la familia. En esta vestían poleras con el rostro de Mallea y la frase “más vivo que nunca CTM”, además de desplegar un lienzo que decía “sufrimos por el asesinato de mi hijo César Mallea”.

La tesis que defiende la familia es también la que sostiene la mayoría de habitantes de Peñaflor, quienes asistieron al masivo funeral de Mallea, el domingo 27 de octubre, donde hubo fuegos artificiales y cánticos a su favor y en contra de Carabineros. Todos sus cercanos y vecinos se niegan a creer que el “Bandolero”, canción con la que incluso bajaron el ataúd, se suicidó.

*Este trabajo fue realizado para el curso de «Prensa Escrita III: Crónicas y Perfiles» dirigido por el profesor Pablo Basadre y el ayudante Benjamín Miranda.

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