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Reportear desde el exilio: La resistencia de los periodistas en Nicaragua
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Reportear desde el exilio: La resistencia de los periodistas en Nicaragua

Conversamos con Octavio Enríquez y Lucía Pineda, profesionales nicaragüenses que debieron escapar de su país ante el hostigamiento y las amenazas del gobierno de Daniel Ortega. Ataques a la prensa que se hacen cada vez más comunes en América Latina y el Caribe, la segunda región más mortífera para el periodismo en 2021.

Por Luna Angel y María José Gómez

20 Mayo 2022

18 de abril del 2018. Luego que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunciara una serie de reformas al sistema de pensiones, estalló un movimiento ciudadano que desencadenó protestas en todo el país. Para ese entonces, Ortega llevaba 11 años en el poder -equivalente a tres períodos presidenciales- y su esposa, Rosario Murillo, tenía poco más de un año como vicepresidenta del país centroamericano. A más de cuatro años del inicio de la revuelta, la crisis institucional tiene sus secuelas hasta hoy, dejando un saldo de 355 muertos, 160 personas privadas de libertad y alrededor de 100.000 exiliados, según cifras de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Todo esto sumado a la persecución de los medios y periodistas que han intentado dar cuenta de lo que ocurre en las calles.

Según el Informe de Violaciones a la Libertad de Prensa 2021 elaborado por el diario La Prensa de Nicaragua, junto a la organización Voces del Sur, solo en 2021 se registraron 469 ataques hacia medios de comunicación, 124 a periodistas, y otros 76 a editores y altos ejecutivos. En total, 702 denuncias, un número muy cercano al del 2018, en el inicio de la crisis. En la actualidad también hay periodistas encarcelados. Se trata de Miguel Mendoza, Miguel Mora y Jaime Arellano; además de los miembros del directorio del diario La Prensa Juan Lorenzo Hollman, Pedro Joaquín Chamorro y Cristina Chamorro. Según denunció la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), todos ellos se encuentran cumpliendo penas de cárcel por la “maquinaria legal” que impuso el gobierno de Ortega para perseguir a sus opositores. 

Desde el inicio de la crisis, son muchos los hitos que dan cuenta del acoso estatal al periodismo. El medio digital Confidencial encabezado por el periodista y director Carlos Fernández Chamorro contaba con dos sedes y ambas fueron tomadas, incluyendo el robo de sus equipos periodísticos. Lo mismo sucedió con el canal de televisión 100% Noticias cuya sede fue tomada por agentes estatales, quienes la convirtieron en un centro de rehabilitación de alcohol y drogas. A ellos se sumó el diario La Prensa, cuyas instalaciones fueron confiscadas en mayo del 2021, sacando de circulación al único periódico impreso que quedaba en el país.

Cierra la edición impresa de 'La Prensa' tras el bloqueo de papel por parte del Gobierno - 13 de agosto del 2021

El periodista Octavio Enríquez ha vivido en carne propia la persecución del gobierno nicaragüense. En sus más de veinte años de trayectoria, ha desarrollado investigaciones periodísticas para Confidencial, colaborando además en diversos medios de habla hispana. Trabajo que le ha valido distintos reconocimientos. En 2011, obtuvo el Premio Ortega y Gasset para Periodismo Impreso, y en 2014 recibió el Premio Internacional de Periodismo Rey de España.

El 3 de junio del 2018, Enríquez se desempeñaba en el medio Confidencial y lo citaron a declarar ante la fiscalía por el caso contra la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, organización que promovía la libertad de expresión y el acceso a información pública en Nicaragua. La organización fue acusada por el gobierno de Ortega por presuntos delitos de lavado de dinero. “Citaron a 60 periodistas en un intento de acallarnos y acosarnos, para que sintiéramos miedo. Las detenciones en ese momento se estaban dando todos los días”, apunta. Días después recibió una segunda citación para la misma causa. Una convocatoria que le causó sospecha, por lo que decidió salir del país. “El panorama ya no era apto para ejercer el periodismo libre que quería y me moví por seguridad”, cuenta el periodista, quien hoy vive en el exilio sin tener ninguna certeza de cuándo será seguro volver.

Una situación similar vivió Lucía Pineda Ubau, periodista del canal de televisión 100% Noticias. El 18 de diciembre de 2018, Pineda fue detenida, encarcelada e incomunicada durante seis meses junto al director del canal, Miguel Mora. ¿El motivo de la detención? El poder judicial de Nicaragua acusó a Pineda y Mora de “provocación, proposición y conspiración para cometer actos terroristas”. Recién el 11 de junio de 2019, Lucía fue puesta en libertad y se exilió en Costa Rica, donde reside hasta el día de hoy.

“Hemos hecho periodismo desde el exilio y parte de los colaboradores están en Nicaragua, pero con un bajo perfil. Nadie puede firmar sus notas porque no podemos poner a la gente en riesgo, así que es una situación bastante grave, de extrema gravedad. Yo digo que estamos en permanente alerta roja en Nicaragua porque el régimen se ha encargado de encarcelar a toda Nicaragua y a todas las diferentes expresiones de la sociedad”, señala Lucía. 

 

Periodismo perseguido

Las dificultades que actualmente tiene el periodismo en Nicaragua no solo se deben a la represión y el encarcelamiento de sus colaboradores, sino que el régimen de Ortega instaló una serie de leyes que sentaron las bases para coartar el derecho a la información, la libertad de expresión y de prensa. 

La primera es la norma conocida por los nicaragüenses como “Ley Mordaza”, que castiga a quienes publiquen y difundan noticias falsas, un criterio que queda a completo arbitrio de la autoridad. La segunda ley se relaciona con los agentes extranjeros, donde aquellos medios y organizaciones que reciban financiamiento desde el extranjero se tienen que registrar y dar cuenta al gobierno en qué gastarán esos fondos, lo que sus detractores denuncian como una forma de impedir la recaudación del financiamiento. Por último, una tercera legislación se vincula con la soberanía del país, donde cualquier ciudadano puede ser acusado de traición a la patria, por ejemplo, si publica un tweet con opiniones en contra del régimen de Ortega

¿Cuáles son las condiciones en que se hace periodismo dentro y fuera de Nicaragua?

Octavio: “Lo que ha pasado es que en la mayoría de casos en los medios nacionales la gente ha dejado de firmar sus notas para protegerse. Esa es una manera. La otra forma es que quienes pudimos salir, seguimos trabajando desde el exilio. Otra medida que hemos tomado es proteger nuestras fuentes. Curiosamente, aunque la teoría periodística diga que nosotros tenemos que citar nuestra fuente, realmente es una realidad que la mayoría de notas que estamos publicando, son notas que no tienen atribuciones a fuentes, porque ellas mismas nos piden que por temor no las mencionemos. Esto es probablemente lo más anti teórico en el periodismo que puede existir, pero es un deber moral en las circunstancias en las que estamos”.

Lucía Pineda - Fuente: Wikipedia

¿Cómo era el ambiente para ustedes antes de salir al exilio?

Lucía: “En el 2018 cuando nosotros estábamos cubriendo la represión, los periodistas recibían amenazas. Al director de 100% Noticias, Miguel Mora, a cada rato lo hostigaban y la policía lo detenía. Le decían “deja de joder”, o sea, para ellos informar es joder, fregar, molestar al régimen y fue tanto el asedio que la policía se nos puso enfrente. Antimotines estaban frente del canal asediando y pusieron un retén policial, cada persona que salía o entraba al canal lo detenían, lo retenían, le pedían sus documentos. Entonces intimidaban al personal y a los invitados que llegaban al canal. Era imposible que alguien llegara al canal y no lo detuvieran, o que la policía no te retuviera para pedirte los documentos. Es la forma que tienen ellos para intimidarte”. 

Luego de tres años de exilio en Costa Rica, Lucía no tiene planes de regresar a su país. Sabe que si vuelve, puede ser detenida. Comenta que en aquellas ocasiones en que tuvo la idea de volver a Nicaragua, fue su madre quien no se lo permitió por el peligro que significaba. 

 

¿Cómo vivió el cierre de 100% Noticias y su paso por la cárcel?

Lucía: “La policía ingresó, invadió el canal y nosotros estábamos trabajando, haciendo nuestro trabajo como periodistas. Nos llevaron a las celdas de El Chipote. Ahí están las celdas de tortura que ocupó la dictadura somocista y otros gobiernos. Te someten a torturas psicológicas como estar en aislamiento, en situaciones incómodas y denigrantes. Por ejemplo, no había un servicio sanitario realmente higiénico y a mí me tocó incluso defecar en mi propia mano porque no podía seguir echándole excremento a ese inodoro. Torturas en ese sentido, que te quitan las gafas, que te ponen incluso algún tipo de sustancia para que te marees y te sientas mal, todo eso es tortura y el aislamiento es parte de la tortura. Yo resistí esos meses por mi fe en Dios. Oraba, cantaba, todo lo hacía en voz alta para no estar en silencio. Era parte de mi terapia y mi forma de resistir y de vivir en este momento”. 

 

¿Cómo rearmaron el medio de comunicación tras haber sido clausurados?

Lucía: “Cuando yo salí de la cárcel y me fui a Costa Rica llamé a Leticia Gaitán, periodista de 100% Noticias, y juntas comenzamos a buscar gente en Nicaragua que nos estuvo colaborando y con ellos empezamos nuevamente con 100% Noticias, solo en la página web. Tratamos de hacer una cobertura híbrida, desde el exilio y también desde Nicaragua. No es lo mismo estar acá, yo quisiera estar en Nicaragua y obviamente tener la visión y el ambiente de Nicaragua para contar la historia de Nicaragua, pero bueno, para eso también tenemos gente allá y viven ese ambiente de tensión que hay en el país. Cuentan la realidad de Nicaragua y eso también le da valor, es valioso tener personal allá, aunque Leticia y yo estemos acá en Costa Rica, que somos las que estamos prácticamente a la cabeza del medio de comunicación”.

Registro de la toma de "100% Noticias" - Emitido el 22 de diciembre del 2018

¿Cómo se construye credibilidad desde los medios independientes en este tipo de contextos autoritarios?

Octavio: “Como Ortega está desde el 2007 en el poder de manera continua, sin meter los años que estuvo en los ’80, hemos documentado el verdadero rostro del régimen.  Entonces yo creo que la gente, más allá de lo que se puede opinar en las redes sociales y todas esas cosas, recuerdan todo este esfuerzo que se ha hecho desde los medios de comunicación para construir ciudadanía. Cuando tienes a un lector o una audiencia muy bien informada, tienes a ciudadanos que toman decisiones correctas en base a la información que reciben, no es teoría, así funciona en la vida real. Y a eso le temen los regímenes, los regímenes temen que sus máscaras se caigan”. 

 

¿De qué forma logran sortear las barreras que les han impuesto desde el régimen en la labor periodística?

Octavio: “No tenemos una fórmula, estamos trabajando y dando lo mejor de nosotros. El panorama está cerrado, pero hay fuentes con las que todavía podemos hablar. Hay empleados públicos descontentos con el régimen con los que todavía se puede hablar. Tenemos la obligación de proteger eso, pero a nadie le enseñan teóricamente cómo estar preparado cuando se enfrenta a una dictadura. Nosotros buscamos, como teniendo en alto estos principios de los que te hablé, de protegernos a nosotros mismos y proteger a nuestras fuentes, hacer periodismo. ¿Es el periodismo ideal que nosotros quisiéramos hacer? Por supuesto que no, pero estamos intentándolo, no nos han callado y con que se escuche nuestra voz, es ya es una gran victoria para las libertades”.

Octavio Enríquez (a la derecha) junto a Pablo Cuevas, defensor de derechos humanos y ex reportero del diario La Prensa. Hoy, ambos se encuentran en el exilio.

Las señales de alarma para el periodismo latinoamericano

La situación de Nicaragua no es exclusiva, sino que se extiende a otros países de la región. A principios de este año, el Observatorio de Periodistas Asesinados de la UNESCO constató que América Latina y el Caribe fue la segunda región más mortífera para el periodismo en 2021, con un saldo de 14 periodistas asesinados. En la última reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) realizada entre el 19 y el 21 de abril de este año, el organismo -al que están afiliados más de 1.300 periódicos y revistas de América- concluyó que existe un incremento en las agresiones, los encarcelamientos, el acoso judicial y los exilios forzados contra periodistas y medios de comunicación de la región. En los últimos seis meses hay registros de 16 asesinatos a periodistas en Latinoamérica, de los cuales trece fueron en los primeros tres meses del 2022. La última muerte fue la de Francisca Sandoval, periodista chilena de Señal 3 La Victoria, quien falleció el jueves 12 de mayo tras haber recibido un impacto de bala durante las manifestaciones del Día del Trabajador.

 

¿Cómo ve usted lo que pasa en Latinoamérica en cuanto a la censura y el contexto general de la prensa?

Octavio: “A veces es difícil homologar porque cada circunstancia tiene sus propias características. Lo que sí se observa es una serie de líderes, por llamarlo de algún modo político, que son populistas y que obviamente suben al poder valiéndose de la democracia. Ya una vez en el poder, destruyen todo el ámbito institucional para reelegirse indefinidamente y parte de esas instituciones a las cuales atacan es precisamente a los medios de comunicación.  Porque son los que muestran todas las irregularidades y todas las violaciones de derechos humanos que ellos están cometiendo y de las cuales están siendo protagonistas”.

Octavio: “Eso es lo que ves sin importar la ideología. O sea, es lo que ves con Bukele, con Bolsonaro en Brasil, y en Guatemala donde hay un intento por desmontar todos los controles institucionales. También es lo que ves en Nicaragua. Es lo que ves con López Obrador en México, que hace una conferencia para desmentir a los periodistas. Es lo que ves en varios países a los que se les suma la situación grave del crimen organizado, como el caso de México, ya que ese ambiente hostil creado por el Presidente obviamente no propicia un ambiente de libertades adecuado, más bien expone a los periodistas. Al mismo tiempo está el caso de Honduras, que es un país que sufre este problema, o El Salvador con las maras. Entonces cada uno tiene sus circunstancias, pero en este momento lo que estamos viendo es una serie de líderes que ven a la prensa como su enemigo”.

 

¿Cuáles son las señales que encienden las alarmas para la prensa?

Lucía: “Cuando ya comienzan a etiquetarte, a impedir el acceso a la libre información y a elaborar leyes para limitar la expresión e información (…). Cuando haces la ley para afectar a derechos de la sociedad civil, ahí es donde ves la mala intención y eso es lo que ha ocurrido en Nicaragua. Ellos se fueron de golpe a reprimir y luego quieren legalizar esos actos haciendo leyes, pero la verdad es que esos son inconstitucionales, son ilegales, son violadores de los derechos humanos. Por ahí pueden estar algunas de las señales”.

Tanto Lucía como Octavio concluyen que no existe una fórmula para combatir la censura y la represión más que seguir trabajando. Desde el exilio y bajo las condiciones que sean, ambos periodistas consideran que seguir haciendo su trabajo, reporteando, investigando y confrontando al poder político, es la única forma que tienen de seguir adelante. Para Lucía, trabajar “es no darnos por vencidos, es seguir informando con la verdad, con los hechos, con las fuentes, y documentando. Los hechos hablan por sí solos. Ellos pueden robarse todos los edificios de medios de comunicación, pero luego aparece la verdad expuesta”.

 


 

Agradecimientos: Dagmar Thiel de Fundamedios
Foto principal: Jorge Mejía Peralta

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