Danilo Herrera, analista político “Sin Filtros es, derechamente, el peor lugar de la política”

Mientras juega un torneo de cartas Pokémon en un café de Providencia, dice que Mesa Central es el mejor espacio de debate en la TV en la actualidad. También afirma que parlamentarios prefieren volverse viral en vez de hacer un buen trabajo legislativo y que la política está desconectada de los jóvenes. Según él, “la música urbana es un fenómeno cultural que la clase política ignora por considerarla flaite”.

Texto y fotos: Martín Ferrada

6 de Agosto de 2026

Son las 4 de la tarde. Danilo Herrera, 37 años, llega con varios de sus mazos de cartas Pokémon en una caja. Viste un chaleco con flores, lleva las uñas pintadas de negro, pide un café y sube al segundo piso de El Arcanista, una cafetería y tienda de juegos de mesa en Providencia, para jugar un torneo. La misma rutina repite casi todos los lunes. Arriba hay seis personas, todas adultas, jugando cartas y conversando. Nadie levanta la vista cuando entra. Nadie parece reconocerlo. Nadie pierde la concentración en la competencia.

“Más que por competir, vengo para tener un espacio organizado donde conseguir gente con quien jugar. No tengo amigos de la vida que jueguen, solo un par de amistades que me he hecho en este mismo mundo de Pokémon —dice—. El torneo es un lugar seguro porque casi nadie me conoce. A veces me saludan, pero la gente es súper respetuosa”.

Sobre la mesa despliega una alfombrilla, ordena sus dados y las monedas, y abre una caja con un nuevo set de cartas. Para alguien que sabe, esto significa que cambió de estrategia. Herrera mira a su rival y alcanza a notar un detalle: el mazo de su oponente pertenece a una generación anterior, no apto para torneos oficiales.

En los últimos años, Herrera se ha convertido en una de las voces más reconocibles del análisis político. Su nombre comenzó a sonar durante el segundo proceso constituyente, cuando explicaba sus principales hitos en un lenguaje sencillo a través de El Convencional, un programa que emitía por YouTube y Twitch, y en sus intervenciones en el espacio que conducía Nicolás Copano en radio La Clave.

Luego tuvo una columna en El Mostrador y más tarde trabajó en varias campañas de políticos, cómo Jeanette Jara y Carolina Tohá. Ahora es frecuente verlo en diferentes programas, desde Turno hasta CNN, radio ADN y Tele13 radio, entre otros, mientras asesora a empresas, gremios y distintas organizaciones.

—¿Nicolás Copano te descubrió?

Si Copano lo dice, lo desmiento (risas). Lo que pasó es que en pandemia vi que él hacía un streaming los domingos, era como una versión joven de Tolerancia Cero, donde hablaba del proceso constitucional. Así que le escribí un mail ofreciéndole ir a su programa para contarle qué estaba pasando y quién era quién. Yo toqué esa puerta y valoro mucho que me la haya abierto. Nicolás Copano me abrió una puerta que los medios tradicionales jamás me habrían abierto en ese momento. ¿Que me descubrió? No, pero sí es parte importante de mi desarrollo profesional.

Nació en Independencia y se crio en Conchalí; dice que por eso es hincha de la Unión Española. Luego vivió en Maipú y estudió “en un colegio subvencionado de bajo nivel, por lo que solo me dio el puntaje para entrar a una universidad privada poco prestigiosa”, señala.

Herrera entró a estudiar Administración Pública en la U. Central, pero duró poco. Dice que cuando fue de oyente a una clase de contabilidad de costos, se dio cuenta de que no era lo suyo. Entonces se cambió a Ciencia Política. “Siempre me interesó la política. Sin embargo, nunca estuve tranquilo, porque tenía mucha conciencia social sobre mis orígenes; sabía que las oportunidades para un maipucino no serían las mejores y que corría con desventaja”.

Hoy los medios suelen presentarlo como “el nuevo rostro del análisis político”, una etiqueta que él rechaza.

¡Tengo 37 años! Es muchísimo. Supongo que hay gente más joven. No pueden llamar a alguien de 37 como un “nuevo rostro”. Yo cuestiono la lógica. Me molesta que un medio crea que una persona de mi edad es joven. Eso solo habla de cómo se les cierran las puertas a voces verdaderamente nuevas y que llevamos años escuchando a los mismos.

“Los medios están acostumbrados a escuchar siempre a las mismas personas de la Católica o de la Universidad de Chile. No hay oportunidades para gente diferente. Para mí fue una decisión hasta política pintarme las uñas: me gusta, pero también es importante avanzar en romper estereotipos. Estoy seguro de que muchas puertas de medios no se me han abierto de forma permanente simplemente por ser un moreno de Maipú. Por eso, más que la edad, lo verdaderamente revolucionario es que un moreno de Maipú, egresado de un colegio subvencionado y de la Universidad Central, con las uñas pintadas, hoy tenga un espacio en los medios para dar su opinión”.

—Fuiste DC durante 10 años, pero hoy militas en el Partido Liberal y te defines como un hombre de centro izquierda ¿Cómo convive eso con la neutralidad del análisis político?

—El análisis político neutro y objetivo no existe, es una mentira que creen algunos editores y analistas. Uno siempre habla desde donde está, desde lo que es, y transparentar esos sesgos en lugar de esconderlos me parece lo más honesto. En 120 días de gobierno de Kast me he sentado a tomar café con funcionarios y les doy mi opinión transparente. Que sea de centroizquierda no me quita la posibilidad de criticar con fuerza a mi propio sector cuando lo hace mal. Las amistades dan un poco lo mismo, lo que importa es ser honesto desde dónde hablas.

Herrera baraja el mazo con energía y roba un par de cartas. Observa a su rival y piensa por unos segundos. Parece haber entendido la estrategia del oponente, pero aún no es tiempo de atacar. Espera un turno más.


"Para mí fue una decisión hasta política pintarme las uñas: me gusta, pero también es importante avanzar en romper estereotipos".


POLÍTICOS VIRALES

—Hace poco decías que muchos políticos buscan la cuña polémica para hacerse virales. ¿Quiénes representan esa lógica?

–Hay ejemplos en ambos sectores. Son políticos que viven buscando la cuña incendiaria solo para generar figuración, como Daniel Manouchehri, Daniella Cicardini, Agustín Romero o Chiara Barchiesi. A mí me desagrada ese tipo de política, pero lamentablemente les funciona muy bien bajo sus propios parámetros de éxito: las visualizaciones y los likes en redes sociales. Es triste notar que el objetivo principal en el Congreso pareciera ser volverse viral en vez de hacer un buen trabajo legislativo.

—En ese sentido, ¿qué te parecen los programas como Sin Filtros?

–He rechazado ir a Sin Filtros porque lo considero un antro de gritos y bullying permanente en el que no estoy dispuesto a participar. Es un formato que está diseñado para que la derecha tenga tribuna y viralice esos videos con el típico título estilo “Persona razonable destruye a zurdo empobrecedor”. A la derecha le ha funcionado súper bien, hasta han sacado diputados de ahí, pero quiénes van desde la izquierda terminan siendo el saco de boxeo de estas personas; muchos lo hacen pensando que es una buena oportunidad para hacerse conocidos, pero se equivocan. Para mí, es derechamente el peor lugar de la política. Además, le han hecho un daño enorme al país. Que el Congreso hoy se haya convertido en una competencia de reels para ver quién grita más es, en gran parte, culpa de Sin Filtros.

Dice que el exconductor del programa, Gonzalo Feito, justificó el espacio diciendo que ellos no tienen la culpa y que solo son la respuesta natural a una política convertida en espectáculo. “Puede que tenga razón en la paradoja de qué fue primero, si el huevo o la gallina, pero si uno realmente quiere construir una política razonable, donde las personas que piensan distinto puedan hablar con respeto, uno no puede ser parte de esos programas. Lo más triste es que si me preguntas de dónde están saliendo las nuevas figuras políticas hoy, lamentablemente surgen de estos espacios, de gente que va a gritarse a la televisión buscando visibilidad. Eso habla súper mal de nuestra política”.

Pasaste del seguimiento legislativo al streaming en YouTube. ¿Cómo reacciona la gente a ese formato?

–Un día reaccioné en vivo a la Comisión de Cultura de la Cámara y tuvo 10 mil visitas. Eso supera por lejos a la sintonía de Cámara TV. La gente exige espacios de discusión distintos y por eso el streaming gana terreno, aunque en espacios anticuados como el Senado sigan sin querernos acreditar como prensa.

— ¿Te gustan los programas políticos de la televisión?

Creo que Mesa Central en Canal 13 marca la pauta de la semana política. me parece de los mejores programas que existen actualmente. Duna (Hablemos en off) y las entrevistas de Juan Manuel Astorga en Infinita también me gustan mucho. Respecto a Estado Nacional, creo que se perdió un poco al eliminar las mesas de debate político directo.

Los Pokémon de Danilo Herrera ya evolucionaron. Poco a poco desarma la estrategia de su rival y, pese a algunos contratiempos y ataques, ahora está con ventaja. “Trescientos de daño, esta se va para la casa”, dice. La partida parece resuelta.


"Que el Congreso hoy se haya convertido en una competencia de reels para ver quién grita más es, en gran parte, culpa de Sin Filtros".


PARISI EN LA POLE POSITION

—¿Cómo evalúas estos primeros meses del gobierno de José Antonio Kast?

—La principal dificultad está dentro de su propio sector. Hoy existe una competencia permanente entre una derecha más tradicional y otra más dura por demostrar quién es más de derecha, y eso termina debilitando al gobierno. Hace poco Kast hizo un llamado público a actuar como una sola coalición, pero él es quien debe ejercer ese liderazgo. Ese es su mayor desafío: construir una coalición y ordenarla. Hasta ahora no lo ha logrado, y mientras esas disputas sigan ocurriendo en público y en el Congreso, seguirán siendo un problema para su gobierno.

—¿Crees que ese desgaste puede abrir espacio para otro liderazgo?

—La centroizquierda no logró responder a las expectativas de una parte importante de la ciudadanía y fue castigada por eso. Pero creo que algo parecido ocurrirá con Kast. Muchas personas votaron esperando que expulsara a los migrantes o reactivara rápidamente la economía, y esa decepción ya comenzó. Lo mismo ocurrió antes con gobiernos de izquierda en Chile, Colombia y Perú. Ahí aparece un espacio para opciones más populistas como el PDG.

—Entonces, ¿ves a Franco Parisi como un candidato competitivo?

—Creo que hoy está en la pole position para la próxima elección presidencial. La ultraderecha logró decepcionar a la ciudadanía en muy pocos meses. Aún es muy temprano, pero considerando que la centroizquierda tiene un piso amarrado del 30% al 35% del electorado, es muy probable que en la segunda vuelta termine pasando un candidato de izquierda y Franco Parisi.

—¿Quiénes consideras que son buenos políticos o figuras destacables hoy en la derecha y en la izquierda?

–En la derecha me parece que Paulina Núñez y Diego Schalper lo están haciendo espléndido. Que mantengan un espacio dialogante sin meterse en la discusión de quién es más de derecha le hace muy bien a la política. Por la izquierda, creo que Vlado Mirosevic y Marcos Barraza del PC son grandes políticos, mesurados y ponderados.


"Si me preguntas de dónde saldrán los nuevos líderes, no tengo la más mínima idea. No están en los sindicatos y ni siquiera sé si están en los partidos políticos".


LA POLÍTICA Y LOS JÓVENES

—Si la política se juega cada vez más en redes sociales, ¿crees que ha logrado conectar con los jóvenes?

–La política actual está totalmente desconectada de ellos. Aunque muchos se rían, creo que la música urbana es un fenómeno cultural profundo que la clase política ignora o mira en menos por considerarla flaite. A las generaciones menores de 25 años las marcan los cantantes urbanos; la necesidad de surgir y comprarse una cadena de oro representa al Chile actual con la misma fuerza con la que Pateando Piedras de Los Prisioneros retrató a los 80.

Y si no logran captar a los jóvenes, ¿dónde están los semilleros de la política en Chile ahora? ¿Sigue en la universidad?

–La política universitaria, desde aquella camada de Boric, Vallejo, Jackson y Cariola en 2011, no nos ha dado ningún liderazgo político relevante. Han pasado 15 años, y hasta que no surja alguien, me niego a seguir mirando a la universidad como un nicho de liderazgo. Hoy ves que la Confech hace su primera marcha y no pasa mucho, no hay un petitorio claro. Me alegra que la Universidad de Chile vuelva a tener una federación estable después de años, pero, siendo honesto, no veo a nadie de ahí convirtiéndose en un gran líder en el futuro. Si me preguntas de dónde saldrán los nuevos líderes, no tengo la más mínima idea. No están en los sindicatos y ni siquiera sé si están en los partidos políticos.

“Lamentablemente, si me hubieses hecho esta pregunta hace seis meses, te habría dicho que las nuevas figuras salieron directamente de Sin Filtros, lo cual habla pésimo del estado actual de nuestra política. Ahí pareciera haberse creado un nuevo nicho; de hecho, conozco a un par de personas de izquierda que quieren ser candidatos en el futuro y van seguido a pelearse con la derecha a ese programa, buscando desesperadamente visibilidad. Creen que ir a gritarse a la televisión les puede funcionar como una fórmula para el éxito electoral.

Y a ti, ¿te gustaría ser candidato?

–Quiero que quede escrito: yo nunca seré candidato a un cargo de elección popular. Lo descarto totalmente, porque no tengo el perfil para serlo. Sin embargo, si me llaman para aportar como subsecretario, jefe de división o asesor en un gobierno de mi color político, por supuesto que estoy dispuesto. Por ejemplo, a mí me llamaron de la campaña de Carolina Tohá para ser el encargado digital de su primaria, y abandoné todo lo que estaba haciendo por irme tres meses con ella. Es algo que volvería a hacer y que seguiré haciendo el resto de mi vida. Lo mismo pasó con Jeannette Jara. Cuando perdimos la primaria, me llamaron del equipo de Jara y yo me sumé. Fui de las primeras personas de centroizquierda que se unieron a su campaña y ella valoró mucho eso. Nunca tuve dudas en estar ahí.

Herrera derrota a su rival después de unas pocas jugadas más. Ambos se dan la mano, comentan algunos errores de la partida y él guarda nuevamente las cartas en su caja. Antes de irse, pide otro café y enciende un cigarro.

—Después de tanta política, ¿cómo te desconectas?

—Escucho música urbana, voy al Santa Laura a ver a Unión Española y veo series con mi señora. No soy de grandes fiestas ni de lugares muy masivos. Disfruto vivir una vida tranquila escuchando a Polimá Westcoast y jugando cartas Pokémon.

—¿Sientes que hay relación entre los juegos de estrategia como Pokémon y la política?

–No, creo que pensar eso es darse un color increíble. Quienes creen que así funciona la política real, se equivocan. A mí Pokémon me gusta simplemente porque me recuerda mi infancia y lo pasaba bien. Nada más.


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