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Claudia Rojas: La única camarógrafa chilena que cubrió la guerra de Ucrania
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Claudia Rojas: La única camarógrafa chilena que cubrió la guerra de Ucrania

Oriunda de Ovalle, Claudia es la exclusiva mujer tras las cámaras en el Departamento de Prensa de Televisión Nacional de Chile y una de las tres mujeres chilenas en cubrir personalmente el conflicto en Ucrania. Aquí cuenta su experiencia durante los primeros días de la guerra y su camino para llegar a ser testigo de uno de los momentos históricos más importantes del último tiempo.

Por Antonella Cicarelli

26 Julio 2022

Es un jueves en la tarde, Claudia Rojas, camarógrafa de TVN lleva una parka negra sobre una polera animal print, zapatillas y jeans. En sus manos tiene una botella con agua que está decorada con flores y mariposas. En su rostro, una sonrisa genuina y un piercing en la nariz que brilla. Se sienta en uno de los sillones del patio del canal y mira por un momento a los chicos que están ensayando para el programa Rojo. “Tengo que hacer una nota sobre Daddy Yankee”, dice emocionada mientras termina de mandar los últimos mensajes a sus colegas. Luego, se acomoda en los cojines para comenzar a contar su historia.

Durante la madrugada del 24 de febrero del 2022, Vladimir Putin anunció el inicio de la invasión a Ucrania. Las oficinas de prensa alrededor de todo el mundo se movilizaron. Era posible ver a personas corriendo de un lado a otro y poniendo atención a cada información que pudieran entregar las agencias internacionales. Televisión Nacional de Chile no fue la excepción, siendo uno de los primeros noticieros en el país en entregar información en vivo al respecto.

En ese mismo instante, Claudia estaba en su casa. Justamente ese día había decidido acostarse más temprano de lo normal y se preparaba para descansar un buen par de horas, ya que no tenía que ir a trabajar hasta pasadas las once de la mañana del día siguiente. Mientras dormía, no sabía que a más de 13 mil kilómetros de su departamento estaba ocurriendo algo que cambiaría su vida en menos de 24 horas.

Cuando despertó ese jueves, realizó su mañana con normalidad, hasta que el teléfono sonó. Era su compañero Michael, quien estaba reemplazando a su jefe en el área audiovisual del canal. Claudia responde y la voz de Michael al otro lado le dice: “Clau, se suspenden todas las pautas para hoy, pero igual ven a la misma hora porque no tenemos mucho que hacer ahora, así que tranquila”. Claudia se extrañó, así que le preguntó qué pasó y por qué ya no tenían que ir a la pauta.

– ¿Cómo qué pasó? – le dice Michael sorprendido- Empezaron los ataques de Rusia a Ucrania.

-¡No! ¡No tenía idea! – exclamó Claudia a su colega.

Apenas cortaron la llamada, Claudia comenzó a buscar información al respecto en su teléfono, en Twitter, YouTube y sitios de noticias. Después de comprender la magnitud de lo que estaba ocurriendo se cuestionó: “¿Qué pasa si me dicen que vaya? ¿Iría? Inmediatamente, se dio cuenta de que la única respuesta en su mente era: “Sí, obvio que sí”.

Se duchó, comió algo y tomó su bicicleta para dirigirse a Bellavista 0990, mientras en su cabeza seguía dando vueltas la pregunta: “¿Y si de verdad me piden que vaya? ¿Iría?” la respuesta seguía siendo sí, a pesar de que se lo preguntó miles de veces.

Al llegar a la oficina, vio a todos sus compañeros reunidos. Al entrar, se rio al escuchar “ahí llegó la elegida”. Minutos más tarde, llegó el jefe del área audiovisual de TVN, Jean Pierre Salinas, quien juntó al equipo y les comentó la situación. Él venía llegando de sus vacaciones y recuerda que se encontró con el editor general en los pasillos del canal, quien le informó que debían mandar un equipo a Ucrania y que el periodista Iván Núñez sería el encargado de cubrir el inicio de la invasión.

Jean Pierre le informó al equipo de realizadores y después de escuchar todos los comentarios al respecto, se dirigió a Claudia y le preguntó finalmente “¿De verdad irías?” “Sí”, contestó ella. Meses después, Salinas reflexiona sobre esta decisión: “La designé por lo que ella había demostrado tener: esa hambre de aprender, de ir a lugares, no solamente de paisajes, ni de turismo, sino de hacer notas o historias que son mucho más profundas”.

Inmediatamente después de la decisión, Claudia comenzó a sentir nervios. Y por primera vez pensó “¿En qué me estoy metiendo?”.

 

***

 

Seis años antes, Claudia trabajaba como comunicadora audiovisual en la sede Santiago de UCV Televisión. Al mismo tiempo, participaba en un programa especial del instituto profesional Duoc para quienes deseaban estudiar Técnico en Prevención de Riesgos. Según ella, había sido motivada a estudiar esta segunda carrera por otros amigos que ya eran prevencionistas y trabajan en empresas mineras, quienes le aseguraban que había mucho trabajo en esa área.

La periodista Gabriela Varas es una de sus amigas más cercanas. Se conocieron mientras Gabriela hacía la práctica en UCV TV en Viña del Mar. Recuerda con claridad que Claudia siempre hablaba de su deseo por llegar a Televisión Nacional y salir a grabar a la calle. Durante sus primeros años, Claudia pasó por varios canales nacionales, pero siempre hacía solo edición de video. El único trabajo con cámaras que pudo realizar durante esos años fue en las áreas de telerealidad en Mega y Canal 13. Allí ejerció como asistente de dirección en distintos realities. A pesar de que le gustaba el trabajo, le frustraba no haber podido conseguir lo que realmente quería hacer.

En 2017 se tituló como Prevencionista, sin embargo, justo después de eso, recibió un correo de su actual jefe, Jean Pierre Salinas, quien tenía su contacto de cuando postuló anteriormente a TVN. Jean Pierre le informó que había una vacante. “Entonces dije, no, chao. No alcancé ni a ejercer como prevencionista”, comenta ella riendo.

 

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Cuando entró por primera vez al canal público, Salinas la incluyó en un grupo de realizadores que ya llevaba bastante tiempo funcionando. Entre las tareas que hace este equipo se encuentra grabar, reportear con los periodistas y el montaje de una nota. El grupo en ese entonces estaba conformado únicamente por hombres, hasta que llegó Claudia. Comenzó haciendo reemplazos, y tiempo después, se abrió la oportunidad de quedarse definitivamente.

 

***

 

Después que Jean Pierre le informó que propondría su nombre para ir a Ucrania, Claudia intentó volver a su rutina. Continuó trabajando en un video que le habían encargado ese día, en su isla de edición, cuando de repente el periodista Iván Núñez se acercó a su zona de trabajo.

 -Clau, me dijeron que tú querías ir, ¿estás cien por ciento segura? – le preguntó él.

 -Sí- le repitió ella con seguridad.

Aún así Iván, preocupado por ella, y como contaba con mucha experiencia en coberturas de conflictos, comenzó a enumerarle las posibles dificultades con las que se podrían encontrar allá. Pero esto, en vez de desincentivarla, generó todo lo contrario.

Así, de un momento a otro aceptaron que Claudia acompañara a Iván a Ucrania. Rápidamente comenzaron los preparativos: el examen PCR, los pasaportes, los pasajes, rellenar formularios e incluso un curso exprés de sobrevivencia para la guerra. En un plazo de 24 horas ya estaban haciendo las maletas y dirigiéndose al aeropuerto para partir.

A las primeras personas fuera del trabajo que les avisó sobre su viaje fue a su grupo de amigos, a quienes considera su familia. El grupo lo conforman Gabriela, Dante, Fernando, Ignacio y ella. Con los nervios y el ajetreo de las cosas por hacer, solo pudo mandarles un mensaje por WhatsApp: “Chiquillos, me acaban de avisar que voy a la guerra. Estoy nerviosa, pero estoy contenta. Me voy mañana”.

Gabriela Varas recuerda cuando Claudia les estaba escribiendo sobre la propuesta de ir a Ucrania. “Ella dijo que sí al tiro, yo igual le dije que sí, porque la conozco, yo sé que eso es lo que ella buscaba”, comenta.

Dante Henríquez, otro amigo del grupo, se acuerda con angustia ese momento, ya que unos días atrás, después de un viaje a la playa que realizaron juntos, él y Claudia habían discutido y no se habían podido despedir bien. “Yo no sabía cómo reaccionar, lo único que atiné fue salir a trotar ese día. Uno piensa como si fuera tu propia hermana a la guerra”, dice.

Claudia cuenta que esa noche en su departamento, cuando ya estaba terminando de arreglar las últimas cosas para su viaje, se acordó que no les había avisado nada a sus padres. Así que tomó el teléfono y llamó a su casa.

– ¿Aló?

-¿Para dónde vas? – respondió su mamá.

-Ay, ¡mamá! – se rio Claudia.

-Porque nunca me llamas a esta hora, obvio que vas de viaje- le dijo ella.

-Sí, mamá voy a Polonia.

-Ay, ¡qué lindo!

-Pero mamá, voy a Polonia, porque voy a pasar a Ucrania.

-Oh…-se sorprendió- Sí, me tincaba que te podían mandar. Bueno, te felicito… pero cuídate.

Claudia ahora piensa en esas horas en que estaba preparando su viaje y reflexiona: “A mí nunca nadie me dijo ‘Claudia no vayas’ (…). Nunca tuve a nadie que me hiciera dudar de la decisión”.

 

***

 

Iván y Claudia llegaron a Polonia el día 26 de febrero, estaban en un hotel planificando como podrían atravesar la frontera a Ucrania. En un momento decidieron tomar el auto que arrendaron para tantear la situación en la frontera y ver si era posible cruzar. Ya estando allí, en la frontera de la ciudad de Medyka, decidieron pasar al otro lado. “Le preguntamos antes a un militar si podíamos volver y nos dijo que sí, si entrabamos podíamos salir de nuevo a Polonia, pero no dijeron cuánto nos íbamos a demorar”, relata Claudia.

Ese día salieron del hotel solo con su ropa y algo de equipo audiovisual para registrar lo que estaba ocurriendo allí. Según Claudia, ese fue uno de los momentos que más les impactó en su estancia en esta zona de conflicto, ya que ahí presenciaron por primera vez como muchos ucranianos buscaban escapar de su país. “Nos tocó ver mucha desesperación, una cantidad de gente brutal”, describe Claudia. Le impactó ver muchas mamás con niños y guaguas durmiendo o divagando en la interperie a -4 grados. Pensaba en como esas madres habían tenido que echar lo que más pudieron en uno o dos bolsos, ya que no podían llevar más cosas para así cargar a sus hijos.

Ese mismo día, al inicio del noticiero central 24 Horas, comenzaron a transmitir en directo la situación desde la frontera. Iván Núñez relataba lo que habían experimentado hasta entonces. Luego, el periodista Andrés Vial, desde Chile, informó que ya en ese momento más de 150 mil ucranianos habían salido del país y justamente en la frontera con Polonia era por donde más refugiados lograron escapar. Mientras estaban en vivo se les acercó un militar ucraniano armado a exigirles que dejaran de grabar, a pesar de que habían pedido permiso antes. Fue un momento tenso tanto en el lugar de los hechos como en TVN.

Más tarde esa noche Claudia e Iván estaban esperando dentro del auto para cobijarse del duro invierno. Llevaban horas avanzando lentamente por la carretera para poder volver a Polonia y así estuvieron hasta que amaneció. De repente, sintieron que algunas personas intentaban abrir las puertas o tocaban las ventanas para poder hablarles en un inglés básico. Escucharon a varios ucranianos decir que querían subir al auto porque tenían frío o les pedían ayuda para cruzar la frontera. Una niña que se les acercó les contó que su madre había tenido un accidente y necesitaba pasar. “Pero nosotros no podíamos ayudarle porque ni nosotros podíamos pasar”, recuerda Claudia con pesar.

 

***

 

En los años ’90, Claudia jugaba en su pueblo natal, Unión Campesina, una localidad ubicada entre Ovalle y Punitaqui, que en ese entonces contaba con poco más de 200 habitantes. Era la hija de dos profesores rurales, Héctor y Dominga. La mayoría de las familias de sus amigos estaban dedicadas a la agricultura. “Mi infancia fue de campo, de correr por entre medio de las parras, de comerme un tomate y sacar uva de la mata, de ir a corretear ovejas, de jugar con pollos, gallinas, de bañarme en el canal, en la laguna”, dice Claudia con una sonrisa en su rostro.

El acercamiento al mundo audiovisual ocurrió a temprana edad. Cuenta que su padre era fanático de las cámaras y que su hermano mayor, también fue camarógrafo de TVN, por lo que siempre en su casa existieron cámaras profesionales. Una vez su papá compró una cámara pequeña, que finalmente terminó usando ella. Salía con una amiga a hacer películas, videoclips, lo que se le ocurriera. “Desde que tengo diez o doce años que jugaba con cámaras en mi casa”, dice Claudia.

Ese pasatiempo continuó cuando fue a Ovalle a estudiar. María Soledad Rojo, su profesora jefa en el Colegio Demetrio Tello, ya entonces conocía esta faceta de Claudia. “En tercero medio empezó a hablar harto del tema audiovisual. No sé si tenía muchas competencias artísticas, pero sí un desarrollo social muy arraigado”, recuerda.

 

***

 

El 4 de marzo ya había pasado más de un semana desde que Claudia e Iván habían llegado a Ucrania. Estaban hospedados en un hotel en la ciudad de Yitomir y Claudia había aprovechado de tomar una ducha en uno de los pocos momentos de calma que tuvieron durante ese viaje. De repente, Iván le golpeó la puerta del baño con fuerza.

– ¿Clau, sentiste? – oyó decir a Iván al otro lado de la puerta.

-No, ¿Qué pasó? – preguntó asustada.

-Acaba de caer un misil cerca, me movió la cama. ¡Vamos! – dijo Iván.

-Ya. ¡Me cambio de ropa!- gritó.

Claudia se vistió rápidamente y luego se colocó el chaleco antibalas. Esperaron unos minutos para que bajaran las alarmas de bombas y mientras tanto, buscaron información del sitio en que había caído el misil. “¡Iván, es al lado!”, exclamó Claudia mientras veía en Google Maps que el lugar de la explosión estaba a cuatro minutos en auto.

Cuando llegaron al lugar, vieron una escena que los sobrecogió. “Era una cuadra entera en el piso”, relata Claudia. Para ella fue uno de esos momentos en que sintió de golpe donde estaba. “Este misil, o sea… dos centímetros y nos cae encima. Ahí me di cuenta donde estaba metida. Pude haber muerto” dice mientras se toma la cara con angustia.

En ese momento, Claudia comenzó a grabar y capturar imágenes de la destrucción de un colegio que había sido alcanzado por el misil. El registro de Claudia mostraba techos destruidos, ventanas quebradas y miles de hojas de cuadernos y libros de estudio quemados en el piso. Iván también comenzó a despachar en vivo para el canal, una de las escenas que mostró fue el libro El Principito entre los escombros.

Claudia revive ese momento y comenta con pesar: “Me chocó porque mis papás son profes (…). Cuando le pasa algo a alguna escuela me duele mucho el alma. No sé, no puedo evitarlo. Es un lugar tan noble. Si hay niños que no tienen donde comer, van a comer a la escuela, si hay niños que no tienen ningún soporte en la casa, tienen soporte en la escuela. Entonces ver eso me rompió el corazón, me quebró mucho esa imagen”, admite.

 

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Al recordar la situación, su rostro se vuelve reflexivo, golpeando con sus uñas la botella de metal en sus manos. A pesar de esto, reconoce que lo volvería a hacer, siente que es su deber: “A mí lo que me motiva en esto y en todas las otras cosas que hago es tratar de mostrar lo que yo veo, como yo lo siento. Por eso me gusta también editar mis notas, porque cuando yo veo algo, quiero que cuando lo edite, quede igual y que la gente tenga la misma sensación o algo muy parecido a lo que yo sentí cuando vi lo que pasó”.

Acceder a comida fue uno de los grandes problemas mientras estuvieron en Ucrania. Los estantes de los supermercados estaban vacíos y tenían que comprar lo que encontraran. “Había un momento en que nosotros comíamos tomate cherry con aceitunas, eso era el almuerzo. Con un pedazo de queso y pan. Y de desayuno, un café con un chocolate Milka. En la tarde en general lo pasábamos comiendo chocolate Milka y café. Así sobrevivimos prácticamente todas las tardes”.

A la escasez de comida, se sumaba la constante tensión que generaban los avisos de bombardeo. El sonido de la sirena, los obligaba a buscar refugio en búnkeres o en el subterráneo de los hoteles en que se hospedaban. Tras varios días en esta rutina, el cansancio comenzaba a sentirse. Por lo mismo, un día, ya casi al final de su estadía en Ucrania y cuando tenían que despachar en vivo para el canal, el agotamiento pudo más. No aparecieron a la hora acordada y tampoco respondían los mensajes. 

En ese mismo momento, en el Departamento de Prensa de TVN, el editor general Christian Weinborn buscaba a Jean Pierre Salinas después de haber intentado repetidas veces ponerse en contacto con Iván Núñez. Weinborn le preguntó a Salinas si había podido hablar con Claudia, pero Jean Pierre corroboró que los mensajes que le había enviado hace unas horas, aún estaban sin leer. Todos empezaron a llamarlos, pero nadie obtuvo respuesta.

En su casa, Dante Henríquez junto a su pareja encendieron la televisión en el horario del noticiero central. Desde que Claudia viajó a Ucrania no se perdían la transmisión del canal a esa hora para ver las notas y despachos sobre el conflicto. Pasaron las 9:30, las 10:00 y no veían a su amiga en pantalla. Pensaron lo peor. Dante recuerda que el día anterior Claudia les había contado que hubo una explosión muy cerca de donde estaban. “Me acuerdo, porque ella nos mandó una foto de una tina con una almohada y unas frazadas. Estaba durmiendo dentro de la tina por seguridad. Imagínate esa escena y horas después no contesta el teléfono”, dice Dante.

Claudia e Iván despertaron ese día después de una siesta que se extendió más del tiempo planificado, vieron sus teléfonos y notaron asustados que tenían muchas llamadas perdidas y mensajes de todos sus compañeros del canal. Cuando vieron la hora, entendieron por qué. Claudia llamó a su jefe y le dijo: “Disculpa, con Iván nos quedamos dormidos, estábamos muy cansados”. En ese entonces llevaban más de quince días reportando desde la zona de conflicto.

 

***

 

El 15 de marzo, Claudia volvió a Chile, y el 10 de abril celebró su cumpleaños con sus amigos. “Fue rico verla, escuchar sus historias (…). Yo, orgullosa también, porque en ese entonces ya alguna gente la estaba contactando para hacer notas”, dice su amiga Gabriela.

Claudia Rojas es actualmente la única camarógrafa en TVN y cuenta con entusiasmo cuando encuentra a otra mujer en el mismo rol. En la primera gira presidencial del Presidente Gabriel Boric, fue elegida para acompañar al mandatario y su comitiva hacia Argentina. En las conferencias de prensa, pudo distinguir a dos o tres camarógrafas trasandinas, pero aún así había muchos más hombres. De Chile, ella era la única mujer.  

 

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El pasado 10 de junio, Claudia participó de Tecné 2022, evento organizado por Duoc UC y que reunió a destacados representantes del mercado audiovisual. En la ocasión, pudo exponer a su experiencia y responder preguntas a los alumnos/as asistentes. 

“A mí me gusta mucho esta pega -dice Claudia, recordando las exigencias de su última gira presidencial- Todo lo disfruto mucho. Estando allá no me importa que no pueda dormir, levantarme temprano, correr o que me aplasten. Lo disfruto tanto que en el momento lo sufro, pero después pienso que no podría hacer otra cosa”. De esta pasión por su trabajo también son testigos sus amigos. Dante destaca con orgullo “su resiliencia, su capacidad de pararse frente a la gente y a la vida, sacudirse el polvo, seguir caminando, luchando. Seguir abriéndose en un espacio donde, ella sabe, que día a día está combatiendo estereotipos”.

 


 

Imágenes: Instagram de Claudia Rojas

Este trabajo fue desarrollado por su autora para el curso “Crónicas y Perfiles”, dirigido por la académica Paula Escobar. 

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