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La crisis de la sangre en tiempos de pandemia
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La crisis de la sangre en tiempos de pandemia

En las semanas del peak de contagios por coronavirus, el stock de sangre en los centros asistenciales disminuyó en un 50%, afectando tanto a los pacientes que requerían del suministro, como a los bancos que vieron sus reserva limitadas. Hoy están en mejor pie, pero aún llegan a los estándares de un año normal y el temor a un nuevo brote de Covid-19 los mantiene en alerta.

Por Claudia Cornejo y José Tomás Nieto

30 Noviembre 2020

Una sala de espera totalmente vacía. Esa fue la publicación del Hospital Salvador, ubicado en la comuna de Providencia, la mañana del 23 de junio en su Instagram @donasangresalvador. La situación del banco de sangre del recinto fue definida como crítica en ese entonces por los funcionarios del hospital. 

Hoy la tendencia ha mejorado, pero aún hay preocupación. El desconfinamiento y la propagación menos agresiva del Covid-19, rompió una curva que en su peor momento tuvo a los principales centros de acopio del país con un 50% menos de suministro respecto de 2019 y amenazó con complicar tratamientos críticos.

El temor es que la llamada “segunda ola” de la pandemia -que ya se siente con fuerza en las regiones del sur del país- vuelva a golpear al país, tal como ha ocurrido en Europa, y traiga como efecto colateral una nueva caída en el nivel de donación cuando aún el sistema está en pleno ajuste. 

La presidenta de la Sociedad Chilena de Hematología (SOCHIHEM) y hematóloga de la Clínica Las Condes, la doctora María de los Ángeles Rodríguez, cuenta que el Centro de Sangre Metropolitano llegó a tener entre la mitad y un tercio de las donaciones habituales. Según ella “en Chile el porcentaje de donaciones voluntarias ya es bastante bajo, el cual equivale a un 30% de la población”. 

El stock de sangre en nuestro país ha disminuido en un 50%, informó el Dr. Milton Larrondo, especialista en inmunología y hematología de la Universidad de Chile, y médico asesor de la Coordinación Nacional de Medicina Transfusional, en el balance diario del Ministerio de Salud realizado el viernes 19 de junio.

Según describe Rodríguez, en los últimos meses se han ido implementando medidas que han permitido un aumento en la cantidad de donaciones voluntarias. “La situación claramente ha mejorado, en todas partes se incrementó el agendamiento para que no se tope mucho a la gente, se habló con el ministro Paris y en un momento de pandemia se hizo el permiso para ir a donar sangre”, explica. A esto se le suma que ya cada vez son más las comunas que están saliendo de cuarentena, lo que ayuda al desplazamiento de quienes deciden aportar. 

Más allá de la reapertura de las comunas, la presidenta de la SOCHIHEM narra que los esfuerzos por parte de los médicos y profesionales que conforman la sociedad no han cesado desde que comenzó la denominada crisis de la sangre, y que aún falta por recuperarse por completo de ésta. “Nosotros hemos seguido trabajando al mismo ritmo que durante la pandemia. En un principio era que no teníamos donantes pero después porque el requerimiento era muy alto”.

 

El peor momento

El stock de sangre en nuestro país ha disminuido en un 50%, informó el Dr. Milton Larrondo, especialista en inmunología y hematología de la Universidad de Chile, y médico asesor de la Coordinación Nacional de Medicina Transfusional, en el balance diario del Ministerio de Salud realizado el viernes 19 de junio. A abril de 2020, en el Centro de Sangre Metropolitano las transfusiones habían disminuido en un 31% en comparación con los primeros meses del 2019: hubo 4 mil transfusiones menos en ese periodo.

Nuestro país cuenta con cuatro Centros de Sangre (Metropolitano, de Valparaíso, de Concepción y Austral) que se encargan de la promoción, distribución, procesamiento y producción de componentes sanguíneos. Si comparamos las donaciones altruistas y de reposición que recibió el Centro de Sangre Metropolitano en marzo del 2019 (7.580) y marzo del 2020 (5.539), la disminución de sangre alcanza el 27%. En abril, el asunto fue aún más radical: 35% menos.

Esto obligó tanto a los centros como a los bancos de los hospitales autogestionados, a implementar distintas estrategias para evitar el peor escenario: que un paciente pierda la vida por el déficit de sangre, como es el caso de trasplantes, accidentes, hemorragias o personas con cáncer.

En todos los centros y bancos considerados hubo en ese periodo una baja de por lo menos un 28%. En el Centro Metropolitano de Sangre, la suma de la cantidad de donantes altruistas y de reposición por mes se mantenía estable desde el 2017, entre los 6.500 y los 8.400 donantes. En los meses de marzo y abril de 2020 acudieron tan sólo 5.539 y 5.057 donantes respectivamente. En total fueron 4.717 personas menos que fueron a dar sangre entre el periodo estudiado, lo que equivale a una baja de un 30,8%.

El caso del Centro de Valparaíso fue parecido. El total de donantes entre los dos meses analizados considerando tanto altruistas como de reposición en el 2019 fue de 7.826. Esta cifra se asemeja a la de los años anteriores. En el 2018 fueron 7.895 los donantes, mientras que en el 2017 fueron 7.310. Para el año 2020 este número descendió a tan solo 5.500, lo que equivale a una disminución de un 29,7%.

En el Centro Austral los donantes fluctuaban entre los 700 y los 900 por mes, pero en abril y marzo del 2020 estos fueron 590 y 531 respectivamente. El porcentaje de disminución entre ambos meses tanto del 2019 al 2020 es de un 28,7%.

La situación en los bancos de sangre de los hospitales San Borja Arriarán y San Juan de Dios fue similar a la de otros lugares, pero a menor escala. Ambos presentaron entre marzo y abril una disminución cercana al 30% desde el 2019 al 2020. El Hospital San Borja recibió 329 donantes menos durante marzo y abril del 2020 comparado con el 2019 mientras que el Hospital San Juan de Dios recibió 617 donantes menos.

Desde la reapertura gradual de las comunas, ha habido una recuperación, pero aún no se alcanzan los niveles deseables. Según publicó el Servicio de Salud de O’Higgins, por ejemplo, en el tramo enero-octubre de este año en esa región hubo 26% menos de donación que en el mismo periodo de 2020. En el Hospital de Urgencia-Asistencia Pública -ex Posta Central-, en tanto, entre enero y octubre de este año hubo 5.266 donaciones, 263 menos que en el mismo periodo de 2019 donde se llegó a 5.469.

 

Temor y falta de cultura

En marzo de 2020, la sección de Planificación y Promoción de donantes del Centro de Sangre de Valparaíso elaboró un Informe que recolecta y analiza gráficos y estadísticas relacionadas al aumento en el número de contagios por COVID-19 y el impacto de estos en la medicina transfusional de Valparaíso y Chile. Se tuvo acceso a dicho documento a través de la Ley de Transparencia a raíz de una solicitud que se realizó a la Subsecretaría de Salud Pública la cual se derivó al Centro de Sangre de Valparaíso. Algunos de los datos que se encuentran dentro de este, permiten observar una disminución a nivel del Centro de Sangre de Valparaíso, determinando una baja de atención de 383 donantes, respecto al 2019, lo que equivale a un 58,5 %. El documento concluye describiendo que “las proyecciones no son auspiciosas, ya que estamos vivenciando una situación epidemiologia única que no habíamos evidenciada en los últimos 50 años, que ha generado una gran conmoción nacional e internacional, y lamentablemente se ha transformado en un temor y sensación desconfianza en el diario vivir.

Al haber un menor número de donantes, los tratamientos de personas que necesiten una gran cantidad de unidades sanguíneas (tales como pacientes de cáncer, accidentados de gravedad, embarazadas con problemas en el parto, etc), se ven limitados a la cantidad de suministro que maneje el hospital o clínica. 

El contexto que se vive dentro de los centro y bancos es compleja según los funcionarios encargados de la gestión del suministro de sangre y la llegada de los donantes. Carlos Borquez, tecnólogo médico y Coordinador de promoción y Marketing del Centro de Sangre Austral, cuenta que desde antes de que comenzara esta crisis, Chile no contaba con una cultura ni una organización óptima relacionada con la medicina transfusional. Según el tecnólogo “en Chile no existe una estructura como en Inglaterra o Francia donde hay servicios nacionales de sangre”. A esto le suma que en Chile “se organizan por macro zonas a cargo de un coordinador general en el ministerio de Salud”. Con esto último se refiere al hecho de que son los cuatro grandes Centros de Sangre del país los encargados de suministrar la sangre al resto de los bancos de los sectores en los que operan. 

La Política Nacional de Servicios de Sangre, redactada por el Ministerio de Salud en junio del 2009, también da cuenta de la insuficiencia de la organización de la medicina transfusional en el país. Del documento se lee que “la ausencia de estándares nacionales de calidad, debidamente actualizados para la provisión de sangre, el uso apropiado de los componentes sanguíneos, la trazabilidad y la existencia de normas y protocolos insuficientes, hacen que la práctica de la Medicina Transfusional no sea satisfactoria”.

Como es evidente, los principales afectados de esta crisis en la medicina transfusional son los pacientes que requieren de donantes de forma urgente. Al haber un menor número de donantes, los tratamientos de personas que necesiten una gran cantidad de unidades sanguíneas (tales como pacientes de cáncer, accidentados de gravedad, embarazadas con problemas en el parto, etc), se ven limitados a la cantidad de suministro que maneje el hospital o clínica. 

Hoy en día es común ver en redes sociales cadenas de personas que necesitan urgentemente de donantes y que piden ayuda públicamente. Fue el caso de C.B de 24 años. La estudiante de Ingeniería Industrial nacida en Concepción fue diagnosticada con un Linfoma de No Hodgkin en etapa 4 el 7 de enero de 2019. Durante la fase de reconocimiento y quimioterapias todo parecía ir según lo previsto, pero en junio de ese mismo año se encontraron nuevos tumores en el cuerpo de C.B, lo que significó tres nuevos ciclos de quimioterapia aún más fuerte y un trasplante autólogo de médula ósea.

Desde ese momento pasó gran parte de sus días hospitalizada con exámenes y quimioterapias. Previo a la pandemia ya había tenido que recurrir a redes sociales para solicitar ayuda de.  donantes, pero tan solo fueron 2 los que se requerían. Su situación al momento de entrevistarla fue diferente y más complicada, la que culminó en que nuevamente necesitara de donantes para seguir con su tratamiento. C.B y su familia optaron por volver a las redes sociales para pedir ayuda a quien fuese, ahora bajo un contexto de una pandemia que convierte a cualquier paciente de cáncer en población de riesgo. 

“Es importante saber que la donación de sangre en tiempos de COVID se dificulta mucho más, (ya que) aceptan únicamente personas que han estado encerradas en sus casas, para evitar el contagio de la enfermedad, además la pandemia si ha afectado mi tratamiento, principalmente por la parte psicológica, debido a que los que nos encontramos en tratamiento nos encontramos inmunodeprimidos” contó en aquella ocasión.

Luego de dar la entrevista, el estado de C.B empeoró. Falleció el 20 de julio en compañía de su familia y seres queridos.

 

Medidas Implementadas: Cada gota importa

La presidenta de la SOCHIHEM, la doctora María de los Ángeles Rodríguez, cuenta que la situación en Chile ha sido desfavorable desde tiempos anteriores a la pandemia. 

Cuando una persona va a donar sangre se le extraen 450 ml. Con esta cantidad, se pueden elaborar 4 componentes diferentes: plasma, plaquetas, crioprecipitado y glóbulos rojos. Una donación se puede destinar a 3 pacientes adultos o a 9 recién nacidos.

En el año 2015 se implementó la Estrategia Ministerial de Agendamiento y Reconversión de los donantes de reposición a donantes altruistas del Minsal, con el objetivo de que para el año 2020 el 50% de las donaciones fueran voluntarias y se agende una hora para ir a donar a los sitios que son fijos (centros y bancos de sangre, casas del donante). Esta estrategia ha sido la protagonista ya que se ha vuelto obligatoria durante la pandemia. De esta forma se evitan aglomeraciones y focos de contagio. Además, cuando agendan la hora en lugares con cuarentena, el sitio de donación le entrega al donante un “permiso temporal individual para asistencia a establecimiento de salud” para adjuntar en comisariavirtual.cl. 

En plena pandemia ni ese orden fue suficiente. En el Hospital San Borja Arriarán hubo momentos muy preocupantes, cuenta Catherine Reinoso, coordinadora del banco de sangre de ese hospital: se llegó a 5 donaciones diarias en promedio.  Hubo llamados telefónicos, uso de redes sociales para incentivar a los donantes “pero el miedo de las personas es contagiarse mientras se transportan (…) Nunca se había visto que los mismos funcionarios de acá donaran en este banco”, comenta Catherine. 

Para el doctor Jorge Barra, supervisor del banco de sangre del Hospital de Antofagasta, la situación fue derechamente crítica, ya que la baja de donantes se viene arrastrando desde el estallido social y, para él, “se han olvidado reforzar los bancos de sangre, los cuales necesitan el movimiento de la población (…) nuestra baja fue casi de la mitad”.  En casos extremos el banco tiene un plan de donación en conjunto con el Hospital Militar del norte, Clínica de Antofagasta, funcionarios públicos, Carabineros y Fuerzas Armadas. 

 

Cultura Transfusional en Chile

Durante 2019 Chile tuvo una tasa de donación de 14 personas por mil habitantes, aunque lo ideal es que sea una tasa de 20 por mil habitantes, según el Ministerio de Salud. Esta meta también se suma al objetivo de que para el 2020 el 50% de las donaciones fueran voluntarias y altruistas. El COVID-19 dejó como efecto colateral una baja importante en las donaciones de sangre, pero también demostró la raíz del problema: en nuestro país son pocas las personas que donan sangre.  

Expertos detallan que los bancos han tenido que presionar a las familias para suministrar sangre a los pacientes, sin embargo, depender de los familiares es muy complicado porque no todos tienen una red de apoyo, como es el caso de los pacientes de región.

Gabriela Campos, de 27 años, es parte de la población que dona regularmente. Secretaria del Instituto Nacional del Tórax y donante altruista desde los 18 años, cuenta que comenzó a donar como una forma de agradecer y retribuir lo bien que le ha ido en la vida. “Cuando entré a donar me di cuenta de que la donación de sangre es muy baja. Ahí tomé la decisión de donar cada 3 meses”, y adquirió el compromiso. 

En el Instituto donde trabaja Gabriela se realizan trasplantes de pulmón y corazón, por eso tuvieron que hacer una campaña de donación de sangre por el bajo stock que tenían. A diferencia del Hospital San Borja, los funcionarios del recinto no estaban de acuerdo en donar y preferían “guardarla” para su familia. Gabriela cree que “cuando las personas tienen un nombre, lo hacen, pero si es altruista no, (…) creo que cuando una persona pierde la capacidad de asombro, tiene que dejar de hacer lo que hace”. Además, afirma que la gente “no le toma el peso hasta que ellos lo necesitan”.

La sangre se ha vuelto indispensable para un gran número de pacientes y sus tratamientos.  En general, se necesita una alta donación para poder asegurar una recuperación óptima y definitiva: 4 a 6 donantes para un parto complicado; de 20 a 30 donantes por un accidente de tráfico; desde 50 donantes para un trasplante de médula ósea y 200 donantes aproximadamente para un tratamiento de leucemia.

Un respiro

En la ex Posta Central el panorama se ha vuelto menos complejo en los últimos meses. Según el tecnólogo médico y jefe del Banco de Sangre del Hospital Urgencia-Asistencia Pública (HUAP), Alejandro Jara, la situación en el centro médico ha mejorado mucho desde septiembre, mes en el que el hospital anunciaba que el stock de sangre “no alcanza ni para cubrir la mitad de procedimientos”. Hoy en día, el tecnólogo médico asegura que cuentan con un buen stock de todos los grupos. 

En abril de este año, el total de donaciones que recibió el Hospital Urgencia-Asistencia Pública fue de 399. Un mes después, en mayo, este número disminuyó a 365, esta fue la cifra más baja del año en lo que respecta a donaciones. En septiembre la cantidad de donaciones alcanzaba las 545 y en octubre las 767. “El avanzar en la apertura de cuarentenas ha ayudado mucho a tener más donantes”, asegura Jara. También explica que las donaciones se priorizan para la Unidad de Quemados del Hospital, ya que, al ser centro de referencia nacional, reciben a todos los quemados más graves del país y los que necesitan más sangre. Según el jefe del Banco de Sangre de la HUAP, “Quemados está funcionando normalmente, con un stock favorable”.

Catherine Reinoso, del Hospital San Borja Arriarán, añade que la situación actual se ha regularizado. Según cuenta Catherine, el banco de sangre del hospital tuvo una baja considerable en el mes de mayo, sin embargo, las cifras no alcanzaron a ser críticas gracias a las múltiples campañas que se realizaron, las cuales eran de carácter voluntario y dirigidas en el caso de que el stock fuera insuficiente, y donde la más fructífera para la tecnóloga fue el poder ir a buscar y a dejar a los donadores en las puertas de sus casas. Además, desde que se implementó el llamado plan “Paso a Paso”, el hospital ha podido recibir una mayor cantidad de donantes durante los fines de semanas, lo que ha contribuido y beneficiado en el stock del establecimiento.

Catherine detalla que el hospital ya se está preparando para un posible rebrote: “Contamos con el equipo para hacer Aféresis, que nos permite sacar de un donante de seis a ocho plaquetas y obtener doble producto de glóbulos rojos. Además, con este proceso, las personas pueden donar una vez por semana. También contamos con nuestros donadores fidelizados, los cuales uno los llama y ellos acuden inmediatamente a donar”. A través de estos procedimientos el Hospital San Borja espera mantener un stock más seguro y recurrir nuevamente a campañas que han realizado durante los meses más críticos.

 


 

El presente trabajo se realizó en el curso de Periodismo de Investigación, dictado el primer semestre del 2020 por el profesor Pedro Ramírez.

 


 

Imagen de Michelle Gordon en Pixabay

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