VETERINARIOS AL RESCATE

03/12/2019

Viernes 8 de noviembre. Una nueva marcha se inicia desde la “Plaza de la Dignidad” -nombre con el que se rebautizó a la Plaza Italia durante las protestas- y tiene como destino llegar a Tobalaba. Los manifestantes comienzan a caminar y son interceptados por Carabineros pasando la Plaza de la Aviación. Se lanzan lacrimógenas, aparece el carro lanza agua y entre medio de los encapuchados, un perro rubio con un pañuelo rojo.

“Es el Rucio Capucha”, menciona alguien entre la multitud, uno de los tantos perros callejeros que luchan con ellos en cada marcha.

No pasa mucho tiempo hasta que carabineros hace a la gente retroceder y el Rucio Capucha lo hace con ellos. Es ahí donde un grupo de veterinarios lo toma rápidamente, lo ayuda rociando agua con bicarbonato y limpia su nariz que ya sangra por la exposición constante a los químicos de las lacrimógenas. El Rucio Capucha es solo uno de los perros que viven en los alrededores de la «zona cero» de las manifestaciones, un grupo que captó la atención de estudiantes de veterinaria de la Universidad San Sebastián, quienes decidieron poner una cuadrilla en el Parque Forestal para ayudarlos.

Equipo de socorro

“La iniciativa con esto partió porque hay mucho perro dentro de los cordones principales de enfrentamiento que se ven expuesto a gas lacrimógeno, a piedras, vidrios, etc”, explica Ana Arós, estudiante de veterinaria de la Universidad San Sebastián. “Nosotros lo que tratamos de hacer es mantenernos en un sector y movilizarnos de a poco con pequeños grupos para traer a los perros hasta acá (Parque Forestal) proporcionarles alimento, agua, refugio en el caso de ser posible, además de medicina asistencial básica, vendaje, limpieza de heridas y control sanitario pertinente según corresponda”. Explica que los casos más serios que han atendido se deben a shocks térmicos y perdigones en distintas partes de sus cuerpos.

“Puede haber lagrimeo abundante, hipersensibilidad a la luz, conjuntivitis severas y puede haber hasta incluso una ceguera temporal”, explica Claudia Martínez, veterinaria, con respecto a los daños a la mucosa ocular, generado principalmente por los gases lacrimógenos utilizados por Carabineros y Fuerzas Especiales. “Hay una inflamación del tracto respiratorio, fosas nasales, el árbol bronquial, los pulmones, eso puede generar o va a generar una insuficiencia respiratoria y a través de los pulmones el gas puede llegar al torrente sanguíneo provocando inflamación, vómito y diarrea”, continúa.

Además de verse afectados en sus vías respiratorias, los perros también presentan problemas a la piel debido a los gases.  “Estos compuestos de las bombas lacrimógenas son súper ácidos, entonces en la piel produce un prurito que es la picazón, y generalmente este prurito va acompañado de mucho dolor”, agrega Martínez, quien asegura que si el perro contaba con un problema previo en su piel, se puede generar una alergia crónica.

Sumado a lo anterior la veterinaria explica que “lo que nosotros sentimos como un ruido molesto ellos lo sienten multiplicado por mucho y eso genera que el animal también se estrese, y un animal estresado puede responder de distintas formas, tratando de arrancar si ve tanta gente, se puede volver agresivo y morder a alguien y no por que el perro sea malo sino que está asustado, quiere salir de ahí y todo empieza a colapsar”.

Martínez piensa que uno de los problemas más grandes que pueden darse son los shocks térmicos. “Los perritos se están moviendo, están acompañando a la gente arrancando, están muy hiperventilados. Genera mucho calor su cuerpo, entonces los perros pierden calor jadeando, pero si inhalar este humo le provoca una insuficiencia respiratoria ponte tu a un viejito o a un perrito cardiópata, no va poder ventilar bien. Es decir, su cuerpo no va perder calor como debería perderlo, y puede incluso generar un shock térmico, provocar un infarto y se puede morir”, finaliza. 

«Hay que sacarlos de ahí»

Una de las personas que se dio cuenta de la gravedad de la situación para los perros, fue la influencer Eliana Albasetti, quien ya lleva 21 perros rescatados desde la Plaza de la Dignidad, de los cuales 16 ya fueron adoptados (Las Últimas Noticias).

“El tema en las marchas empezó porque en realidad iba a ir con una amiga que es estudiante de veterinaria, a limpiarles los ojitos a ayudar en eso, a publicarlos a ver si alguno podía encontrar casa y cuando llegué al lugar, me pareció que tenían perdigones, que no podían abrir los ojos. Estaba todo muy mal como para dejarlos ahí. Entonces se nos ocurrió empezar a meterlos en hogares temporales para poder darlos en adopción después”, cuenta Eliana sobre cómo empezó su labor.

La actriz e influencer lleva tiempo ayudando a los perritos sin hogar. Es voluntaria de la Corporación Mirada Animal Chile, quienes se dedican al rescate y reinserción de perros. La institución se sumó a la acción llevada por Albasetti: “Ahí pude llevar dos nada más, que uno lo llevé porque al otro día lo adoptaban, porque el refugio está colapsadísimo. Tuve que empezar a buscar hogares temporales por todos lados”, cuenta la modelo.

Un hogar temporal, según la coordinadora de Fundación Animalia, María Ignacia Combeau, es aquel que recibe al perro o gato mientras espera a un hogar definitivo. “Es el encargado de ayudar al peludito a rehabilitarse tanto física como psicológicamente dependiendo del caso”, y agrega que dentro de su Fundación se trabaja con padrinos que suelen hacerse cargo del alimento del animal mientras se encuentra en un hogar definitivo.

Albasetti hace mención a lo divertido que le parece que la gente idolatre al “Negro Matapacos”, ya que le parece “un poco falso ese amor total al perro negro”, ya que, según cuenta, es el perro al que más cuesta encontrarle hogar. Los perros negros son mucho más discriminados que los perros de otro color, lo cual ocurre transversalmente en cualquier fundación de animales, como la que dirige Combeau.

Otra de las mayores dificultades para los rescatistas son las mismas personas que los siguen, ya que suelen ver como una obligación el rescate a los perros. Ana Arós comenta que “la gente no entiende que nosotros también somos personas, “ahí hay un perro, tienen que ir y uno siente la presión social y la presión de no poder asistir al perro”, explica, agregando que incluso hay personas que los han intentado funar por no ser capaces de ayudar a todos los perros. “Los insumos nosotros los costeamos con nuestros recursos”, menciona para hacer entender el sacrificio que es para ellos. Además, denuncia que durante las manifestaciones y sin ninguna explicación de por medio, Carabineros les quitó una bolsa de insumos, lo que les generó un gran problema en el momento.

Son muchos los caninos que como el Rucio Capucha asisten en primera línea a todas las marchas. Según Claudia Martínez, es probable que sea debido a que al unirse a los manifestantes los perros “se sienten como parte de una manada”. Con respecto a la actitud agresiva que los canes adoptan contra Carabineros, Martínez explica que “es probable que los vean como una amenaza a esta manada”.